En diciembre del 2002, el municipio majorero prometió al de Muxía una ayuda de 60.000 euros tras la catástrofe del «Prestige». Ni los abonó ni lo va a hacer ahora
05 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando el pleno celebrado en Muxía el pasado lunes estaba a punto de terminar, el portavoz del PP y ex alcalde, Alberto Blanco, preguntaba al actual regidor, el socialista Félix Porto, qué va a hacer para reclamar los 60.000 euros que, en diciembre del 2002, el Ayuntamiento majorero de La Oliva (norte de Fuerteventura, provincia de Las Palmas) prometió entregar al muxián como ayuda por los efectos de la marea negra del Prestige . Blanco recordó que durante su mandato ya intentó varias veces cobrar esa cantidad y, ante la negativa o el silencio, consultó con la Federación Española de Municipios y Provincias e incluso valoró la posibilidad de acudir al juzgado. Porque, en efecto, más que una promesa verbal, La Oliva aprobó el envío del dinero en un pleno, y por unanimidad.
Félix Porto explicó que se trata de un problema heredado del gobierno del PP, y que ya había intentado cobrar esa cantidad varias veces, pero ninguna de las comunicaciones fueron atendidas. Algunas de ellas, enviadas por la intervención municipal. Aseguró que espera que exista una «vía de acuerdo», ya que en caso contrario habría que acudir a los tribunales. En este sentido, los dos principales partidos de Muxía estaban de acuerdo. Félix Porto reiteró ayer que tomará las medidas oportunas. Esta misma semana intentó ponerse en contacto con la alcaldesa de La Oliva, pero sus llamadas no fueron atendidas.
En todo caso, aunque establezcan contacto, no parece que vaya a haber una solución satisfactoria. Lo más probable es que las cosas queden como están.
La alcaldesa de La Oliva, la socialista Rosa Fernández, explica que el acuerdo tomado por unanimidad en diciembre del 2002 «nunca se contempló en el presupuesto de la corporación, por lo tanto es imposible de liquidar. Los acuerdos -añade- deben ejecutarse en el ejercicio económico», algo que en este caso no se hizo. La regidora majorera añade que no conocía ese acuerdo, y dado el tiempo que ha pasado, La Oliva «no está en condiciones» de liquidar ese compromiso.
La moción de La Oliva, además de ser aprobada en pleno, fue abordada (una «toma de conocimiento») en una sesión del Cabildo Insular. En ambos casos, los concejales deciden «mostrar la solidaridad de La Oliva con el pueblo gallego, en general, por los daños ocasionados por los vertidos de petróleo. Además, debido al hermanamiento existente con el municipio de Muxía, con fuertes lazos de amistad entre ambas poblaciones, se concede una ayuda económica de 10 millones de pesetas, [60.101 euros] al Ayuntamiento de Muxía, como representantes legítimo de sus vecinos, para que libremente puedan destinarla a las acciones que consideren prioritarias».
También personal
En el mismo acuerdo se proponía el envío, en caso de ser necesario, de personal del Ayuntamiento de La Oliva, además de instar al resto de municipios de la isla para estudiar la posibilidad de hacer lo propio «hacia una comunidad que tiene bastantes vínculos con Fuerteventura», además de movilizar a los ecologistas de la isla.
En efecto, fueron los estrechos lazos entre La Oliva y Muxía los que propiciaron un hermanamiento anterior a ese pleno. En concreto, en julio del 2001, en un acto realizado el 14 de julio en la avenida principal de Corralejo (capital de La Oliva) que por cierto resultó polémico, por la oposición nacionalista, ya que algunos sectores consideraron que daba excesivo protagonismo a Galicia y solapaba la tradición cultural majorera. La Guardia Civil y la Policía Local tuvo que dispersar a los manifestantes con aerosoles.
Fue, en todo caso, una anécdota, ya que no hubo nunca otros problemas. Al contrario, ese mismo año, durante las fiestas de la Barca, los canarios devolvieron las visita con la presencia de representantes municipales y la actuación del grupo Las Dunas de Corralejo. Fue la segunda parte de un hermanamiento que recobraría su fuerza un año después, a raíz del desastre del Prestige .
Gobernaba entonces La Oliva Domingo González Arroyo, que militaba en las filas de PP. De hecho, era uno de los hombres fuertes del partido ya no en Fuerteventura, sino en Canarias, donde ocupó la alcaldía más de veinte años y muchos otros cargos de relevancia. Posteriormente fue expulsado del partido, fundó una lista independiente y ahora acaba de crear otra, denominada el Partido Progresista Majorero. Tiene mayoría, pero no absoluta, y da su respaldo a los dos ediles socialistas (una, la alcaldesa), con lo que cogobierna el mismo que autorizó la ayuda. Así que el mismo que en su día promovió la concesión de esos 60.000 euros sigue en el poder municipal, aunque sea en un segundo plano.
El hermanamiento entre Muxía y La Oliva se produjo a consecuencia de la enorme presencia de vecinos gallegos en la isla. No solo en La Oliva, sino en otros municipios, particularmente los de Pájara (en el sur) y Puerto del Rosario, pero también en el resto, por ejemplo en Tuineje y Antigua. De esta localidad, por cierto, llegó a Muxía una expedición encabezada por el entonces alcalde, Juan José Cazorla Hernández, que centró sus trabajos de limpieza sobre todo en la ensenada de Cuño.
Las relaciones bilaterales de gallegos y canarios fueron mucho más allá de Muxía. En su momento se llegó a hablar de un posible hermanamiento entre Pájara y Cee, que no llegó a nada. Carnota y Puerto del Rosario (la capital de la isla), no obstante, sí concretaron esos lazos de unión.
Hoy poco queda de la Fuerteventura rica de los años 90, que dio trabajo en el turismo y la construcción a miles de gallegos (llegó a manejarse la cifra de oficial 12.000, seguramente excesiva), buena parte de la Costa da Morte. La crisis ha azotado a esta isla más que a ninguna y las tasas de paro rondan el 30%. Sigue habiendo gallegos, pero nada que ver con lo que fue.