Flores que han de ir al mar

Cristina Viu / Juan Ventura Lado LA VOZ/CARBALLO.

CARBALLO

La carballesa María José Marta perdió a un hijo y a su marido hace 19 años, pero no ha podido enterrar a ninguno de los dos

02 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

María José Marta fue el domingo al cementerio de Carballo por la mañana y por la tarde. Hoy volverá. Dice que va a ponerle flores a su abuela. Es el único miembro de su familia que tiene enterrado en el camposanto. Se quedó viuda a los 35 y el mismo día perdió a su hijo, de solo 15 años. A pesar dssolo puede limpiar y arreglar la lápida de su abuela. A los dos joseantonios de su vida se los llevó el mar y nunca los devolvió.

Para María José Marta, las fiestas de Todos los Santos y Difuntos son especialmente duras porque no tiene un lugar en el que depositar sus flores. «Las llevo al mar, que es el único sitio donde puedo hacerlo. No tengo una tumba en la que poner un ramito con la intención que eso lleva», dice.

Sin lápidas

Esta carballesa, que tuvo un marido y tres hijos y que ahora vive con su madre e una hija adoptiva, reconoce que ha deseado durante mucho tiempo un par de lápidas, aunque eso pueda parecer extraño.

Si a María José se le pregunta si le gustaría tenerlos enterrados no duda ni un segundo: «Muchísimo. Me quitaría la mitad del dolor. Sabría que los tengo allí. Ahora no sé dónde están».

Ir al cementerio la calma. Por eso va allí a menudo. En teoría acude a ver la tumba de su abuela, pero por más cariño que le tuviera no se explican tantas visitas. Ella en cierto modo lo reconoce. Cuando está en el camposanto se siente más tranquila. Ella dice: «Me aliviaría muchísimo tenerlos allí».

El marido y el hijo de María José desaparecieron un 1 de octubre de 1991 cuando se hundió el buque de pesca Frank C . Estaba navegando en el Gran Sol. Con ellos dos se fue también el capitán, que era de Ponteceso. Las mujeres de la Costa da Morte saben perfectamente lo que es perder a familiar en el mar. Son demasiadas las que además han perdido a un marido y a un hijo en un naufragio, pero son muy escasas las que no han podido celebrar ningún entierro. María José va mucho al cementerio, pero nunca encontrará las lápidas que ella busca.