La nueva vida del «Manuel de Lin»

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE/LA VOZ.

CARBALLO

El cerquero que llevó a la Virxe do Carme en Camariñas es conocido por el caso de la pesca con dinamita, ahora, en otras manos, busca reescribir su historia

18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La procesión del Carme es uno de los momentos más emocionantes del año en Camariñas. No hay barco que se quede en tierra ese día. Todos salen al mar para honrar a la patrona de los marineros. Y es un privilegio para el armador al que le toca, llevar a esa ilustre tripulante a bordo.

Ese privilegio recayó este año en el Manuel de Lin . Partió orgulloso a recorrer la ría con la Virxe en cubierta. A bordo lleva también una larga y tormentosa historia que ha emprendido ahora un nuevo rumbo.

El Manuel de Lin es un barco marcado por el caso de la pesca con dinamita. Un triste suceso que ensombreció el puerto de Camariñas hace tres años.

En un impresionante despliegue policial, tras marineros fueron detenidos por el uso de explosivos para la pesca. Eran los hermanos Campaña Carril. Los barcos intervenidos fueron el Manuel de Lin y el Lago II .

La familia pasó por un largo viacrucis desde entonces que no ha terminado. Felipe, Carlos y José Manuel fueron condenados por tenencia ilícita de explosivos a cuatro años de cárcel.

Su caso entonces llenó páginas y páginas. Fueron la imagen visible de la pesca ilegal y castigados por ello. Su historia volvió a cobrar relevancia este año, cuando quedó demostrado que ellos solo fueron una pequeña parte visible de una práctica muy extendida.

Muchos entonces miraron para otro lado y aseguraron que la pesca con explosivos de Camariñas era un hecho aislado. Pero nada más lejos de la realidad. Los Campaña Carril pusieron la cara y se llevaron los golpes. Este verano quedó claro que su caso no era el único.

Ni mucho menos. Trece marineros de las Rías Baixas acabaron en la cárcel el pasado mes de junio por un caso similar. Entre ellos, el patrón mayor de Vigo, José Antonio Tizón. Seguramente una gran parte de ellos acabará en la cárcel con penas similares a las de los tres de Camariñas. Eso sí, por el momento han tenido más suerte, ya que solo han pasado unos días entre rejas. Mientras la prisión provisional de los Campaña Carril fue todo menos breve -pasaron varios meses en prisión- la de los detenidos en las Rías Baixas fue mucho más suave. Solo permanecieron unos días en los calabozos antes de volver a pisar la calle. Eso sí, pagando fianzas de entre 20.000 y 110.000 euros.

Les queda un largo proceso por delante y con toda probabilidad, la cárcel como destino, pero por ahora se han librado de ella.

A los de Camariñas les queda el consuelo, flaco consuelo, de que el tiempo pasado entre rejas computa en la pena. Saldrán antes cuando les toque cumplir la condena.

Seguramente en el municipio de la Costa da Morte se pregunten por qué esa diferencia de trato entre unos y otros.

Sus vidas, seguro, han cambiado mucho en los últimos años. También ha cambiado la vida de su barco, el Manuel de Lin .

Hace poco decidieron venderlo. El buque sigue en Camariñas y en manos locales. Pero su patrón ha cambiado. Lo compró Juan Francisco Barcia Tedín, orgulloso de que su barco fuera el elegido este año para llevar a la Virxe

Barcia, de 26 años, lleva diez trabajando en la pesca. Con el Manuel de Lin sale al mar desde hace una semana. Sigue faenando al cerco, a la sardina. Conoce el pasado del barco y sobre él reflexiona. «Iso ten que acabarse, ten que ser así», dice de la pesca con explosivos.

Y es que visto el alto precio que pagan quienes prueban las malas artes, está claro que no vale la pena. «Agora toca traballar e tirar para adiante», dice el orgulloso patrón que llevó a la Virxe.

Seguro que al Manuel de Lin le quedan muchas y buenas jornadas de pesca. Sus redes cogerán toneladas de sardinas y llenarán las bodegas. Gracias a la pesca, sus ocho tripulantes tendrán un salario y podrán quedarse en Camariñas sin necesidad de emigrar en busca de un empleo. Todo eso, claro, sin dinamita. Porque quedó demostrado que buscar atajos con petardos para llenar más las redes supone pan para hoy y hambre, mucha hambre, para mañana.

En Camariñas todavía no se han recuperado del golpe de la sentencia. Todos coinciden en que la familia Campaña Carril es de esas que se consideran buena gente. También hablaban así quienes conocía al patrón mayor de Vigo, que acabará pagando la misma pena por seguir una tradición prohibida.

La Justicia se ha puesto firme con la dinamita. No más explosiones en el mar. Las redes subirán tal vez con menos sardinas, pero suficientes para dar de comer a muchas familias. Así, además, habrá más peces el año próximo y, quién sabe, hasta es posible que en unos años haya más capturas sin dinamitar los bancos que usando ese método.

La pesca de la sardina tiene mucho de lotería. Si el patrón localiza la mancha, como muchos llaman a los bancos. La cosa está hecha. Pero los peces son caprichosos y cambian rápido de ubicación. Hay que ser ágil para adelantarse a sus movimientos y plantarles una red en el camino.

Muchos optaban por asegurar la pesca atronando a los peces con detonaciones salvajes. Ahora saben que está fuera de juego y que el que que quiera ser jugador de ventaja puede acabar cambiando las aguas de la ría por la de la piscina de Teixeiro.

El Manuel de Lin navega de nuevo. Ya llevó a la Virxe y a ella se encomienda para que le vayan bien las cosas. El barco comienza una nueva vida y lo hace con una carga muy valiosa, la de la sacra imagen. Atrás quedan los cartuchos de dinamita que tantos disgustos han costado a una familia y a un buen puñado de marineros que tenía en el Manuel de Lin su salario y su vida.

A Juan Francisco Barcia le queda ejercer la noble profesión de la pesca. Habrá campañas mejores y peores. Pero ahora parece que todas serán limpias. No hay sitio para más dinamita.