Los vecinos de Barbanza y Costa da Morte aprovecharon la escampada de la tarde para visitar a sus difuntos después de una mañana cargada de aguaceros
02 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Que la jornada de difuntos coincidiera en domingo no surtió efecto para que los cementerios registraran un lleno, porque la lluvia que tan en falta se echó durante octubre, se reservó para el primer día de noviembre y cayó con ganas en los municipios de Barbanza y Costa da Morte. Este fenómeno disuadió a los vecinos de acudir a los camposantos por la mañana, pero por la tarde, gracias a las escampadas que se produjeron, cambió la tónica y los recintos de enterramiento recuperaron la actividad tradicional.
En la Costa da Morte, la afluencia a los cementerios también se vio afectada por la lluvia, pero fue constante durante la tarde. Los aguaceros de la mañana contribuyeron a reducir visitas a las necrópolis, que fueron adecentadas durante los últimos días y ayer aparecieron adornados con flores.
En Carballo, centenares de personas acudieron por la tarde a la misa de Difuntos. No obstante, la crisis parece que también afectó a las celebraciones y ritos de esta jornada. No había tanta decoración como en años anteriores. «Hai menos flores que outros anos», comentaba una de las visitantes a la salida. Aun así, la presencia de parroquianos era elevada.
Policía Local
También en Cee acudieron numerosos vecinos a media tarde para seguir el oficio religioso en la capilla del recinto municipal. Miembros de Protección Civil tuvieron que acudir para facilitar la circulación de automóviles en la zona.
En Camelle, los vecinos fueron a rezar y a acompañar a sus difuntos hasta muy tarde. En esta localidad, el cementerio cierra casi a medianoche. Las sepulturas están iluminadas con velones y los adornos florales y la notable presencia de parroquianos contribuyen a dar al camposanto calor humano. Además de rezar, los vecinos también charlan sobre el estado de las tumbas y recuerdan a los difuntos en sus conversaciones. En este sentido, tampoco pasó inadvertido el nicho en el que está enterrado Man, el Alemán de Camelle, donde siempre aparecen pequeñas piedras, algunos adornos y breves escritos.
En el entorno de los cementerios de Barbanza, Muros, Noia y Mazaricos no se produjeron los acostumbrados atascos del día de difuntos, debido al mal tiempo que reinó durante casi toda la jornada. Los fuertes aguaceros y el viento que se produjeron durante la madrugada y la mañana del domingo, afectaron a los adornos de numerosas tumbas, que quedaron reducidos a un montón de pétalos y hojas.
Quiénes si cumplieron con la costumbre de honrar a sus ilustres ciudadanos, desafiando a las lluvias matinales, fueron las autoridades de A Pobra do Caramiñal. Un séquito integrado por una decena de personas, la mayor parte integrantes de la Asociación de Amigos del Museo Valle-Inclán, acudieron al cementerio de Boisaca, en Santiago de Compostela, a las once de la mañana para depositar flores y un farol ante la tumba del escritor de Luces de Bohemia . El poeta Xosé Fernández Abella recitó un soneto dedicado al creador arousano, mientras que Antonio González, director del museo de A Pobra, leyó la poesía Santiago de Compostela .
Casi a la misma hora, el alcalde pobrense, Isaac Maceiras, y concejales del gobierno local de A Pobra, hacían lo propio en el cementerio de Santa María la Antigua de O Caramiñal, delante de la tumba de Victoriano García Martí, hijo predilecto de la villa. El regidor colocó en el panteón una corona de flores.