De la Costa da Morte a Madrid

CARBALLO

Centenares de ganaderos de la comarca se manifestaron en la capital de España tras un largo viaje en autobús

18 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Consignas como «queremos producir para poder vivir», «prezos sí, ministra non» o el ya clásico «para tempos peores, aínda temos os tractores» volvieron a oirse con fuerza en las calles de Madrid.

Millares de ganaderos inundaron la capital, diez años después de aquellas históricas movilizaciones en protesta por la supertasa láctea y por la defensa del derecho a producir, para solicitar del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino la puesta en marcha de medidas urgentes que impidan el desmantelamiento de un sector que vive actualmente sus horas más bajas.

Por supuesto, hubo amplia presencia de ganaderos de Bergantiños, Soneira y Fisterra, desde donde partieron media docena de autobuses y muchos coches particulares dispuestos a meterse entre pecho y espalda los más de 600 kilómetros del viaje. Sobre todo, de Soneira (especialmente Vimianzo y Zas) y Bergantiños. la representación de la comarca de Fisterra se centró especialmente en los municipios de Dumbría y Muxía. El alcalde muxián, Félix Porto; el de Zas, Manuel Muíño, y el de Coristanco, Antonio Pensado, fueron algunos de los que se dejaron ver (viajaron en los autobuses) apoyando a sus vecinos.

Los de los autocares arrancaron a primera hora de la noche con un buen ánimo que se iba convirtiendo en cansancio, principalmente para aquellos a los que el traqueteo del autobús les impidió conciliar el sueño y que, por cierto, durante el camino de vuelta también sucumbieron a los brazos de Morfeo. Breves paradas en alguna área de servicio que servían, en la medida de lo posible, para cargar las pilas y para intercambiar alguna palabra con los colegas de otras zonas de Galicia que llevaban la misma dirección.

La llegada a Madrid coincidía con la apertura de un día que, para variar, arrancaba en la capital con unos atascos monumentales que en la Costa da Morte solo se dan en alguna que otra fiesta estival y que, por la falta de costumbre, ya empezaban a desquiciar a unos cuantos.

Casi una hora de recorrido hasta la estación de Atocha donde está la sede del ministerio y desde donde muchos, una vez terminado el acto, se dispersaron hacia alguno de los muchos restaurantes en los que trabajan vecinos, familiares o conocidos de la zona. Fue, como señalaba alguno, «outra forma de facer patria».

Casualidades del destino hicieron que la marcha se iniciase en la Puerta de Alcalá y transcurriese paralela al parque del Retiro. Un espacio que hasta 1630, cuando el Conde-Duque de Olivares decidió convertirlo en zona de recreo, era tierra de laboreo y por tanto el lugar donde los agricultores madrileños se ganaban el pan. En síntesis, poco más o menos lo que venían pidiendo, casi cuatro siglos después, los ganaderos de la zona.