La Costa da Morte no es comparable a Ferrolterra o A Mariña lucense en producción de eucalipto. Ambos casos son verdaderos líderes del sector incluso a nivel nacional y, en el segundo, la superficie ocupada por sus plantaciones llega a la mitad de todo su territorio. Aun así, se trata de una zona forestal notable, en la que miles de pequeños propietarios de montes están pendientes del precio de la madera para conseguir el mayor beneficio económico posible.
Todos están de enhorabuena, porque la cotización de eucalipto es, en la actualidad, la mejor de -al menos- la última década. Hace diez años, tal vez un poco más, la tonelada llegó a pagarse a más de 45 euros, llegando incluso a 66. Después empezó a bajar, y así hasta ahora, que vuelve a subir.
El importe medio que los propietarios de los montes reciben en la actualidad por una tonelada de madera es de 30 euros, según señalan diversos empresarios y técnicos del sector consultados. Siempre, planta con corteza y a recoger en monte, que es la inmensa mayoría de los casos. Sin corteza, el precio es superior. Es, por tanto, «un bo momento para vender», señala Manuel Caamaño Ogando, veterano empresario de Berdoias-Vimianzo. Desde su punto de vista, el encarecimiento obedece a la intensa demanda de madera procedente de Portugal, siempre con destino a la pasta de papel, que es el principal motor de este negocio, mucho más, a gran distancia, que los aserraderos, que prefieren madera de rolla , de diámetros de planta grandes, de 35 centímetros en adelante, y que también se pagan mejor.
Lo normal, indica este profesional, es vender eucaliptos de entre 15 y 20 años. El volumen va a depender del lugar donde haya crecido, pero, de media, cada árbol de estas características aporta entre 200 y 300 kilos de madera.
De todos modos, y como en cualquier negocio, el propietario puede que reciba algún euro arriba o alguno abajo de lo normal. «Cada un negocia como pode», señala Manuel Pereiro Neira, de Santiago, uno de los principales compradores de madera de Galicia, también con intereses en la Costa da Morte, incluidos los fletes de buques con cargamentos en el muelle de Laxe, entre uno y dos al mes desde el inicio de la primaver a.
También define el momento actual como «de moi bo prezo para o propietario, e hai que esperar que dure», pese a que se queja de que para los que, como él, son exportadores, el cambio del dólar (moneda oficial del negocio) frente al euro resulta beneficioso. Al contrario que Caamaño, no considera que la razón de la subida esté en la demanda de Portugal, pese a reconocer que esta es muy alta. Cree que confluyen varios factores, pero la clave está en la pasta de papel. Si hay demanda, y la hay, lo que se paga por la mercancía sube.
Un técnico de una de las grandes empresas del sector, que prefiere que no aparezca su nombre, señala que también ha habido un importante movimiento de madera en la zona en virtud de un convenio con la Xunta (Medio Rural), que concedía una prima a la limpieza de montes si solo estaba dañada la corteza del eucalipto. Como, hasta hace dos años, los incendios afectaron a una buena parte de la Costa da Morte, numerosos propietarios vendieron de este modo.