Joyas con dos ruedas y muchos años

CARBALLO

La afición a las motos clásicas creció de tal modo en los últimos tiempos que cada año hay más actos, fiestas y encuentros de apasionados por las viejas máquinas

29 jul 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

carballo | La afición al motor es una constante en toda la Costa da Morte. Vaya a donde vayas te encuentras con alguien capaz de pasarse horas hablándote de carburadores y de bujías. De esta tierra han salido grandes campeones en muchas especialidades y sobre todo mucho apasionado, que no duda en dedicarle todo su tiempo libre a esta particular religión.

Dentro de este colectivo existe un selecto club, el de los moteros, y dentro de éste, un pequeño reducto que es algo así como el sanedrín de la congregación. Son los propietarios de las motos clásicas. La mayoría han rebasado ya los 50 pero le tienen el mismo cariño a sus monturas que cuando se sacaron el carné. Residen en cualquier parte, A Laracha, Fisterra, Muxía o Laxe, aunque es en Carballo y en Zas donde han institucionalizado la afición. Cuentan con asociaciones constituidas que se dedican a organizar concentraciones y, sobre todo, a intercambiar contactos y recomendaciones entre ellos.

La de Carballo la dirige Manuel Collazo, que posee varios modelos que el mismo ha restaurado. Lo suyo es verdadera dedicación, ya que repara personalmente cada pieza y se encarga de la pintura y la decoración. Cada minuto que tiene libre es para las motos.

En Zas, que tienen su fiesta anual mañana, al frente del colectivo se encuentra Manuel Collazo. Es propietario de una Montesa Kenia de los años setenta, que a pesar de haber rebasado ya la treintena sigue tan en forma como el primer día. Collazo y sus compañeros no pierden la ocasión, aunque sea sólo durante un par de horas, de juntarse todos para dar una vuelta, el fin de semana. Entre los asociados se encuentra también Gelucho Romar, un conocido empresario de la zona, que también es de los incondicionales, de los que no se pierde una. Pero sin duda el verdadero protagonista, el decano en Zas, es Manuel Varela. Él acaba de cumplir los 65 y su montura, 42. La tiene desde su juventud y le responde como el primer día cuando, aún veinteañero, recorría con ellafiestas y romería de la comarca. ¡Ay si la moto hablara!

Aún hoy, las máquinas se guardan muchas cosas como por ejemplo el precio de los repuestos. Collazo y sus camaradas definen los costes de mantenimiento como «un secreto de Estado». En sus palabras, se trata de una información que «se o saben as nosas mulleres, acabouse a moto e acabouse todo. Ningún de nós estamos en idade de poñernos a buscar outras. É preferible conservar o que hai».

La principal dificultad a la hora de realizar reparaciones está en encontrar los repuestos que en la inmensa mayoría de los casos ya no se fabrican. Cuando aparece la pieza en cuestión normalmente su propietario es consciente de que se trata de algo único y lo cobra como tal. Además, las reparaciones son lentas y complicadas por el estado de conservación en que se encuentran las máquinas.