ARA SOLIS | O |
21 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.A LA hora en la que muchos -bueno, humildad: sólo unos pocos- lectores fijen sus ojos en estas líneas, sin duda ya sabrán si son millonarios, si les han subido las anotaciones de la cartilla para un apaño doméstico, o si la cosa va a ir como hasta ahora, de aquella manera y aguantando. Más bien esto último. Menos mal que queda la salud. Sea lo que sea, es una especie de paradoja que, desde lo del Prestige , lo que ha colocado a la Costa da Morte en el mapa nacional e internacional sea, precisamente, la suerte. A uno que yo me sé lo llamaron unos familiares desde Londres para anunciarle que estaban viendo Zas en la tele. Por lo de los euromillones de Zas, sí, ese tema tan recurrente. Aquí, en una zona en la que nos llevamos quejando de la fatalidad, y con razón, desde hace decenios. Pues no, dizque ahora somos los de la suerte. Con Sort nos han comparado, cuando lo más parecido que tenemos con la localidad leridana es que muchos vecinos de la comarca compran allí sus boletos porque han emigrado al Valle de Arán. En busca de mejor sino en la vida, por otra parte. En realidad, el de la suerte es el señor al que lo tocaron los 45, el que al parecer se pasea ahora con uno de 20 (coche y millones que debe valer) y tal vez rejuvenecido hasta esa edad, acaso de espíritu. Pero la fama nos la ha dado a todos. Servidor llegó hace unas semanas a un pueblo de La Rioja y un profesional del sector vinícola, al saber que se trataba de un gallego, lo primero que le dijo fue: -No serás tú el de Zas. De Zas sí que era el servidor, sí, que ya es casualidad con 315 municipios que acierte a la primera, pero no el de Zas , que no es lo mismo. A ver si a esta hora, pues, en la que pocos fijan sus ojos en estas letras, la fama es de verdad la que carda la lana. Y le toca algo al de Zas, o al de Carballo, o al de Cee, o ... Suerte.