Cachelas

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

24 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CLARO, VIENDO las nuevas cachelas de Carballo, esas que compiten en el concurso, a ver a quién no se le queda la cara de a) bobo o b) mayor, aunque puede quen también c) inútil. Aviones, molinos de viento, bosques encantados con setas gigantes, hórreos como para llevárselos a casa y guardar las espigas, porque quemarlos es un pecado. ¡Pero si la cachela era juntar cuatro ramas, cinco troncos, poner la base con neumáticos -si se conseguía uno de la rueda grande del tractor, ya era cachela VIP- y encender! Dejar pasar la noche sobre ella, o sobre nosotros, aprovechar su fuego para fundir a hierro pensamientos y sensaciones entre nuestras neuronas para contarlos en el futuro -ahora, por ejemplo- y beber y hablar. Eso era la cachela. ¡Si por hacer un triángulo equilátero con salgueiros secos ya te llamaban espabilado! O masón, que siempre había un listo ante la indiferencia de la peña. Carballo, reconozcámoslo, tiene la mejor liga de cachelas de Galicia. Pocas, pero insuperables. Así que dentro de poco, ya se verá, los aurores de las obras crearán una página web para explicar su proceso creativo, darán una rueda de prensa para aclarar dudas e impartirán un curso del tema en el Inem. Pero al final, todo es fuego.