PASABA POR AQUÍ
22 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.MIENTRAS MILLONES de personas soltaban la lágrima ante el televisor a causa de tanto amor, y el sentimiento monárquico florecía con más fuerza que en época de Felipe II por toda la geografía española, los mortales seguían haciendo vida de diario. Ayer también se casaba gente en la Costa da Morte, seres humanos normales a los que no les salió gratis ni la corbata. Alguno, para casarse en su pueblo, tuvo que venir de otras partes de España en las que sí hay trabajo. No había alfombras rojas y en vez de Rolls, llegaban a la parrillada en Mercedes alquilado. Seguramente las cigalas no desmerecían de los inventos de Ferrán Adriá. En vez de una orquesta interpretando a Bach, se quedaron con el clásico dúo y karaoke para los postres. Eso sí, el protocolo no les impidió tomarse dos copas de más y comer la empanada con las manos, y quererse igual que los que llevan corona. A todos, felicidades.