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Reportaje | El rodaje de «La vida que te espera» Los figurantes tuvieron que vestir abrigos en un día caluroso para llevarse los 30 euros
12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?a estación de autobuses de Carballo se transformó ayer en la estación de autobuses de un pueblecito de Cantabria. Es la magia del cine. Esa misma magia que convirtió a más de cien carballeses en cántabros. Los más cambiados, los mayores. Llegaron engalanados de fiesta. Ellos con traje y corbata. Ellas recién salidas de la peluquería. Las responsables de vestuario casi se caen de espaldas al verles. Se esperaban a un grupo de pasiegos y les llegaron vestidos de boda. La reacción fue inmediata. Abrieron las bolsas de atrezo y empezaron a repartir boinas, jerseis viejos y mandiles floreados. En cinco minutos ya había decenas de pueblerinos paseando por los andenes de la estación. Eran las tres de la tarde y el sol brillaba con fuerza. Pero en la película era invierno. Y había que ir vestido como la estación lo demandaba. Los figurantes recibieron la orden de vestir sus ropajes de invierno. Dicho y hecho. En cinco minutos, los nuevos actores escondieron sus camisetas de manga corta bajo abrigos de lana, borreguillo o cualquier otro material utilizado para combatir el frío. Como remedio contra la calor los miembros de producción les dieron una botella de agua, que los nuevos actores recibieron con un bien preciado. Todavía quedaban varias horas de rodaje. Después de grabar en la estación de autobuses faltaban las escenas en el cine. Allí los agentes de la Policía Local tuvieron que cortar el tráfico rodado. Las horas de espera y las repeticiones de las tomas tienen una recompensa final. Además de los treinta euros, los carballeses que participaron en La vida que te espera saben que han pasado a formar parte de la historia del considerado séptimo arte, el cine.