Los componentes del plató más típico del carnaval fueron los más reclamados por los clientes de la tradicional feria de los jueves en la capital de Bergantiños
27 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ueves de feria en la plaza del Concello de Carballo. Las obras de reforma del jardín municipal aprietan los puestos. Hay que caminar en zig zag para no chocar con alunos de los compradores o de los vendedores. Algunas vendedoras presentaban su género de cebollas entre grandes gritos, como en las películas de vaqueros se venden las lociones milagrosas. Otras más pacientes esperaban sentadas en sillas de playa a que algún cliente se interese por su producto, sin entretenerse en las palabras para vender su trabajo en el campo. Productos Falta un día para el pistoleazo al carnaval y los grelos son uno de los productos estrella del día. No hay muchos, desde luego menos cantidad que de repollo, que se ve amontonado en muchas de las cajas que pueblan el suelo embaldosado de la plaza. El manoxo de grelos a un euro, el repollo a ocho. Notable diferencia para los bolsillos de los vecinos. Sin embargo, los primeros se fueron despachando con cierta fluidez a pesar de las sempiternas quejas de las personas que están al frente de los puestos: «Véndese regular. O xoves pasado a xente compraba moito máis», asegura Teresa Varela, una vendedora de Cerqueda. Es la eterna canción de cada semana. «Hai anos, a cousa estaba moito mellor. Agora para vender algo tes que botar toda a mañá», asegura María Josefa de A Laracha. Al final, poco a poco los alimentos van desapareciendo de sus expositores. También otros productos esenciales del cocido fueron reclamados con devoción por los compradores. Los garbanzos se vendieron a dos euros el kilo. Estaban perfectamente guardados en pequeñas bolsas de plástico transparentes, justo ala lado de las habas, que han alcanzado fama en la feria carballesa. En el mismo puesto se vendían como churros los tarros de miel, que endulzarán las filloas de las muchas casas de la comarca. El precio es el mismo, dos euros. En la feria se podía comprar los ingredientes de un cocido. Lo único que no se pudo adquirir es el cerdo. Eso sí, había excelentes capones, gallos y conejos. Todos ellos apreciados manjares, pero que no tienen tanta aceptación en la comarca a la hora de presidir la mesa en estos días en el que disfraz es la muda más deseada.