¿Cómo lograr que el plástico no sea el diablo?

Escolares de Celeiro, en Viveiro, aprendieron a cuidar el medio ambiente recuperando los «afilas» de acero o las reglas de madera de los abuelos


viveiro / la voz

Desde el envase del yogur o del flan que toman de postre, a la botella de leche del desayuno pasando por los materiales que utilizan en el aula, como bolígrafos, afilalápices y cartabones, el plástico invade casi todas las actividades cotidianas de los niños. Y estos plásticos de un solo uso, que son responsables del 70% de la basura marina, quedarán prohibidos en la Unión Europea dentro de dos años, en el 2021. Con la meta de que los chavales sean conscientes de que un material tan duradero no debe usarse en actividades efímeras, y coincidiendo con el Día Mundial del Medioambiente y el Día Mundial de los Océanos, Puerto de Celeiro organizó ayer una jornada en el CEIP de Celeiro, en Viveiro, en la que 110 escolares de 6 a 10 años descubrieron alternativas para cuidar el medioambiente a través de juegos y trucos sencillos como recuperar los «afilas» de acero o las reglas de madera que usaban los abuelos. Para que el plástico no sea el diablo.

Para rellenar líquidos

Utilizar botellas de vidrio o de acero. Una de los consejos para reducir el uso de plástico en la vida cotidiana es emplear recipientes de vidrio o de acero en lugar de reutilizar botellas plásticas, que además de generar más contaminación, pueden desprender sustancias químicas nocivas para la salud si se deterioran.

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Los escolares de Celeiro aprender a reducir los plásticos en el mar

Al ir a comprar

Llevar una bolsa de tela y comprar a granel. Otro de los consejos que recibieron los niños de Celeiro fue el de que, para proteger el medio ambiente, las bolsas de plástico de los supermercados no se deben utilizar una única vez. Resulta más sostenible emplear bolsas de tela, que son resistentes y ocupan muy poco espacio. Y comprar alimentos a granel, como carnes, pescados, embutidos o legumbres, en lugar de alimentos envasados es otra forma de contribuir a una vida con menos plásticos.

En el aseo diario

Sustituir las maquinillas de plástico por las de acero para afeitarse o depilarse. Es uno de los consejos para que los chavales transmitan a sus familias en sus casas.

En la calle

No remover el café con cucharillas de plástico ni beber refrescos con pajitas. Hacer un uso responsable del plástico aplicando el sentido común fue otra de las pautas que recibieron los escolares celeirenses durante una sesión en la que se destacó que «la mayoría de los residuos plásticos acaban en el medio marino». «Necesitamos que se comprometan con el cuidado del medio marino, pero también formarlos como consumidores de productos del mar», indicó Eduardo Míguez, director adjunto de Puerto de Celeiro.

Tirar un envase al agua: un gesto «pequeño» cuyas consecuencias dañinas duran siglos

La directora del CEIP de Celeiro, Rita Lamas, señaló que el centro trabaja todo el año de forma interdisciplinar para que las niñas y niños de hoy, que serán las mujeres y los hombres del mañana, «sean conscientes de que hay que cuidar el medioambiente». La actividad impulsada este miércoles por Puerto de Celeiro incluía una recogida de residuos en la playa que tuvo que ser suspendida debido al mal tiempo. En su lugar organizaron juegos para fomentar las prácticas de reciclaje y la preservación del medio marino, donde acaban la mayoría de los plásticos que empleamos en la vida diaria. «Nuestra intención es contribuir, junto con la comunidad educativa, a acercar a nuestros jóvenes al mundo del mar», señaló el responsable de Flota de Puerto de Celeiro, Jesús Lourido. La organización pesquera fue una de las primeras en sumarse a la iniciativa «Upcycling The Oceans», un proyecto pionero para mantener los océanos libres de basura recogiendo y reciclando plásticos, redes y otros residuos que tardan siglos en descomponerse. Ayer pusieron algunos ejemplos.

Una bolsa de plástico

Entre 150 y 400 años. Tirar una bolsa de plástico en el suelo o al agua es muy dañino para la naturaleza, puesto que estos envases tardan hasta cuatro siglos en degradarse en función del material con el que hayan sido confeccionados. De ahí que sea tan importarte reciclarlos en el lugar correspondiente o sustituirlos por otros biodegradables, como las bolsas de papel o de tela.

Una botella de plástico

De 200 a 450 años. Al igual que ocurre con las latas, el contenedor amarillo es el lugar en el que se deben depositar las botellas y cartones de plástico, sean de bebidas, detergentes, etcétera.

Unas zapatillas de deporte

Alrededor de 200 años. Cuero, tela, goma y en algunos casos espumas sintéticas son los materiales con los que se confeccionan las zapatillas de deporte que calzan de manera habitual niños y adultos. Las partes de tela o de cuero son las primeras en desaparecer, pero las demás tardan alrededor de 200 años en degradarse. Por eso no se deben tirar en cualquier lugar.

Una pajita de plástico

Unos 200 años. Una simple pajita de plástico puede tardar en desintegrarse alrededor de 200 años. Al no ser un envase que se pueda reciclar como otros productos plásticos, se han convertido en un residuo generalizado a nivel mundial.

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