Mar negro

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

MARCOS CREO

«Negro, ese color con ausencia de luz, al igual que el futuro del mar de Galicia»

09 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Sí, con minúscula. De color, no con mayúscula de aquel a orillas del cual se dirime el destino de Europa y de la Unión Europea, que no es lo mismo. Negro, ese color con ausencia de luz, al igual que el futuro del mar de Galicia, de sus gentes y sus actividades.

Cierra otro año de frustraciones y pésimos resultados, a pesar de los intentos de algunos (ir)responsables de la Administración gallega y del sector para maquillar —como hicieron en su día con la almeja fina— una irrisoria producción con los elevados precios o la comparativa con un año más desastroso, que suele ser el anterior. 365 días sin que nadie de la Administración, brindis al sol aparte, o del sector, fuera de quejarse y pedir subvenciones, tuvieran la voluntad de arremangarse para realizarle las pruebas necesarias al moribundo paciente, elaborar un diagnóstico y, mucho menos, perfilar un tratamiento.

Otros doce meses sin que la Administración y el sector digan qué están dispuestos a hacer, en el ámbito de sus competencias y posibilidades, para variar el fatídico rumbo.

El marisqueo agoniza y Noia, la aldea berberecha que resistía al destino una y otra vez, se va al garete. Nécora, centolla, santiaguiño, percebe y camarón en producciones ridículas que solo endulza el precio. Pulpo: hoy se desembarca en quince días lo que hace veinte años en cinco o hace treinta en uno.

Quien conoció la lonja de Ribeira y su pescado variado hace unos 25 años, si la visita hoy, se echa a llorar. Una rula que se sostiene con el lirio y —cuando toca— con la caballa y sardina.

Y así, another brick in the wall, ¡continuamos para bingo!