Han corrido ríos de tinta respecto al dilema toponímico en Ribeira. ¿Es con be o con uve? Unos defienden a ultranza una fórmula y otros otra y, no es la intención de esta redactora posicionarse sobre la legitimidad de un término sobre el contrapuesto, ni mucho menos la de entrar en los orígenes del topónimo, en cuanto a su relación con la situación de la ciudad en la ribera del mar o si, por contra, tiene vínculos con el apellido Mariño de Rivera. Sea cual sea, ambos se utilizan en la práctica y constituyen una carta de presentación -cuanto menos- difusa para el visitante, en la que es difícil no reparar.
El que acceda al municipio a través de la autovía de Barbanza, eje vertebrador de la comarca con el centro de Galicia y con la que se aspiraba a atraer a un turismo de capa caída en los últimos años, se encontrará de bruces con esta desconcertante estampa en la señalización oficial. En las indicaciones del vial de circulación rápida hay unidad, siempre con be. La disyuntiva surge al entrar en la recta final de la autovía. A pocos metros de abandonar el ramal aparece un enorme cartel verde indicando la llegada a «Riveira», con el epígrafe de Arousa Norte.
Lo curioso es que la mancomunidad da la bienvenida a la localidad en varias lenguas a través de una serie de indicadores verticales de color azul, suscritos por el Concello de Ribeira. Y la confusión continúa en la rotonda del polígono de Xarás, en donde el barco que preside la plaza circular está rubricado con el nombre del ayuntamiento con uve. Para coger la salida correspondiente, hacia el centro de la ciudad, de nuevo con be. Y, si avanzamos por la avenida de Ferrol, vuelve a rotularse el topónimo de una forma distinta, tanto en las marquesinas de autobús como en una valla con la imagen del Malecón de «Riveira».
Queda patente para cualquier persona que llegue de fuera la falta de unificación, por poco observadora que sea. La mayoría desconoce la pugna en defensa de la be o la uve y el primer mensaje que recibe es que no hay acuerdo al respecto. Dicen los grandes gurús de la mercadotecnia, esa ciencia que se dedica a determinar fórmulas mágicas para que las marcas y productos sean bien recibidos por el consumidor, que la primera impresión lo es todo. Una buena carta de presentación es fundamental y, si no hay acuerdo ni siquiera en el nombre, ¿qué se puede esperar de lo que viene tras él?.
No compete a esta redactora decir quién tiene que dar su brazo a torcer en una cuestión como esta. Pero lo cierto es que, en la era de la iconicidad, en donde la imagen de marca es determinante, también en el ámbito del turismo, no es la mejor imagen que se puede ofrecer.