El exceso de ventanales convierte en hornos edificios públicos

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

SANDE

En jornadas calurosas, la temperatura supera los treinta grados

26 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Construcciones arquitectónicamente de vanguardia con fachadas cubiertas de ventanales, tejados en los que se emplean materiales poco adecuados o zonas centrales de paso en las que la luz procede de una claraboya situada en la cubierta se apuntan como las causas de que muchos edificios públicos se conviertan durante el verano en auténticos hornos.

Cuando el calor aprieta en el exterior, como sucede desde hace un par de semanas en la comarca, el mercurio en el interior de estos inmuebles se dispara y permanecer mucho tiempo dentro se convierte, prácticamente, en insoportable. Estos días, en las oficinas de la casa consistorial de Boiro se alcanzan los 26 grados, según afirman los funcionarios, antes de que el reloj haya marcado las diez de la mañana. El sistema de refrigeración instalado es totalmente insuficiente para refrescar el ambiente.

Centro de salud boirense

Lo mismo sucede en el centro de salud de Boiro donde, dice el personal, el efecto invernadero alcanza tal magnitud que hasta se dan las plantas tropicales. Algún facultativo lleva años reclamando al Sergas la búsqueda de una solución que no llega.

En el ambulatorio de A Pobra sucede lo mismo y los profesionales recurren a los clásicos ventiladores eléctricos para refrescarse.

De hecho, muchos edificios públicos de fachadas espectaculares acaban convirtiéndose en un problema para las Administraciones locales, que tienen que buscar remedio a los problemas del exceso de temperatura ante las quejas de trabajadores y usuarios.

La reforma de la casa consistorial outiense trajo problemas de este tipo que, dice el regidor, se subsanaron con un desembolso de cuatro mil euros. Fue preciso colocar en los ventanales unas láminas que filtran los rayos solares.

Un problema añadido es que en muchos de estos inmuebles de uso público ni tan siquiera pueden abrirse las ventanas e instalar sistemas de climatización resulta energéticamente muy caro.