Los vecinos sacaron partido al monte

Unas setenta comunidades gestionan actualmente los bosques de Barbanza y consiguen rentabilizar un terreno que hasta los años sesenta era improductivo


mazaricos/corresponsal.

La comarca tiene un total de 58.700 hectáreas consideradas como terreno forestal, según los datos del último Censo Agrario elaborado por el Instituto Nacional de Estadística. Esta cifra, que representa, prácticamente, el 75% del total de la superficie conjunta de los once municipios del área de influencia de esta edición, da una idea clara de la repercusión que la correcta gestión del monte, tanto desde el punto de vista ambiental como económico, puede tener para la zona. Si bien una parte importante de este terreno pertenece a propietarios individuales, la mayoría está gestionado por comunidades de propietarios de montes vecinales en mano común, una figura jurídica que vienen funcionando en la comarca desde hace más de dos décadas con evidentes resultados.

Desde que en 1968 se iniciase el proceso de devolución del monte a sus legítimos propietarios, consolidado veinte años después con una normativa del Parlamento de Galicia donde se instituía un régimen legal para estos terrenos que todavía está vigente en la actualidad, la transformación de las masas forestales de la comarca ha sido espectacular. En este tiempo se ha pasado de terrenos improductivos, despoblados, escasamente ordenados y, por tanto, poco rentables a fincas perfectamente dimensionadas y optimizadas para dar el mayor rendimiento económico a sus gestores. Paralelamente, se constata un giro sustancial, desde el punto de vista ambiental y del mantenimiento del ecosistema, gracias a la gestión sostenible llevada a cabo por las distintas comunidades de propietarios.

Se calcula que en Barbanza, Muros y Noia, junto con Mazaricos -adscrito a la comarca del Xallas- hay constituidas más de setenta de estas comunidades de propietarios de montes vecinales en mano común, si bien su nivel de actividad varía sensiblemente de unas otras. En la zona destacan por su incesante actividad en la mejora de la rentabilidad de sus terrenos asociaciones como las de Serres, en Muros, que lleva a cabo un trabajo constante de limpieza, plantación, repoblación y limpieza de viales. Paralelamente, la entidad realiza una encomiable labor de divulgación de su actividad entre los escolares a los que se intenta concienciar de la importancia del cuidado del monte con la realización de actividades específicas para ellos. Igualmente, el conjunto de la parroquia sale beneficiada de la actividad de la comunidad pues parte de sus beneficios se invierten en mejoras en el propio núcleo.

Uso ganadero

No menos reseñables son los trabajos llevados a cabo por las comunidades de Caldebarcos, San Mamede o Mallou-Maceiras, en Carnota. La última de ellas destaca por la puesta en marcha de un proyecto innovador de recuperación de especies equinas y vacunas autóctonas en una parte del terreno que gestionan. También han optado por darle un uso ganadero al monte, bien en propiedad o llegando a acuerdos con los propietarios de reses vacunas, comunidades como las de Ribasieira o Xuño. Otras, por el contrario, se han visto obligadas a compatibilizar esta explotación ganadera con la propiamente forestal e incluso con la eólica. Es el caso de las comunidades de Baroña, Oleiros, Fornís, Recarea-Paxareiras o Colúns, estas dos últimas, pertenecientes al término de Mazaricos, son de las que más dinero reciben anualmente por la instalación de aerogeneradores en su territorio. Igualmente hay constancia de entidades que están estudiando la posibilidad de abrirse a otras áreas de actividad como las relacionadas con el aprovechamiento energético de la biomasa, el turismo activo o incluso la apicultura.

En este sentido, los directivos de las comunidades han entendido que la única posibilidad de llevar a cabo sus fines pasa por mancomunar tareas y gestionar conjuntamente sus masas forestales. Tanto es así que en la comarca barbanzana hay creadas ya dos entidades que aglutinan a buena parte de las asociaciones de montes parroquiales. Una es la llamada Serra do Barbanza que representa, desde hace más de una década, a un total de trece colectivos. La otra, creada a principios de año en Boiro y denominada Mancomunidade de Montes Veciñais en Man Común de Arousa e Muros-Noia, está compuesta por un total de 16 comunidades.

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