Es un hervidero cultural y punto de encuentro de los jóvenes, pero el centro social de Boiro también contribuye y mucho a animar las ociosas jornadas de los mayores de la localidad. Que se lo pregunten a las numerosas personas que, ataviadas con originales indumentarias, participaron en el festival de disfraces promovido por el departamento de Servizos Sociais, con Natalia Laíño al frente, y la Cruz Vermella, entidad presidida por Leopoldo Vaamonde .
Hubo desfile, baile, juegos, degustación de orejas y filloas, y también concurso. Pese a que el jurado lo tuvo muy difícil, fueron María Elena López , Josefa Dieste , Ramón Sayáns , María Esperante , Ana Hermo y María Miramonte s, alumnos del taller de memoria de Boiro, los que se hicieron con el premio a la originalidad con sus trajes de bombonas.
El galardón a los mejores disfraces se lo llevaron los usuarios de la escuela de adultos boirense Josefa Castro , Consuelo Iglesias , José Luis Lores y Francisco Gómez por sus llamativos trajes de relojes. Por su parte, las diablesas María del Carmen López , Moncha Outeiral , Carmen López y Josefa Sieira consiguieron alzarse con el premio a la simpatía.
Tampoco se fueron con las manos vacías los alumnos del taller de memoria de Cures. Ataviados como si de los mejores chefs se tratara, Joaquín Laíño , Amalia Coto , María Calo , Consuelo Lojo , Victoria Carou , Lucía Santamaría , Áurea Bouzón , Luisa María Mercedes González y S aladina Noal recibieron la distinción a la mejora murga. También hubo galardones para los indios, los zombis y las folclóricas. La fiesta fue monumental.