El paro en la construcción se duplicó en Barbanza durante el último año

BARBANZA

Los profesionales piden una regulación de la actividad para evitar futuras burbujas inmobiliarias

05 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El sector de la construcción barbanzano parece ir cuesta abajo y sin frenos. O eso es lo que indican las cifras del paro facilitadas por la Consellería de Traballo. En los últimos doce meses se duplicó la tasa de desempleo en este ámbito productivo. Así, en marzo del 2008 se encontraban dadas de alta en las oficinas del Servicio de Promoción de Emprego-antiguo Inem- un total de 913 personas. En el último mes, 1.864. Es decir, un repunte del 107%. Ahora bien, si se desglosan las cifras se obtienen diferencias significativas dentro de las comarcas que componen esta área geográfica. En Arousa norte la ratio de desempleo se disparó un 131%; en Muros, un 104%; y en Noia, el 99%. Estos guarismos sitúan a la zona entre las comarcas gallegas -53 en total- con mayor aumento del paro en el ámbito del ladrillo. Esta rama de la actividad pasó de ser un pilar en el conjunto de la economía local ha convertirse en el sector con mayor destrucción de puestos de trabajo, junto con la hostelería. Declive Hasta hace poco tiempo, hablar del ladrillo en Barbanza era hacerlo de un ramo pujante, que generaba empleo y pingües beneficios. Los bancos se peleaban por financiar los proyectos que se iban visando. El coste de la obra era lo de menos porque los precios de los pisos, sobre todo los de la segunda residencia, crecían como la espuma año tras año, y los márgenes comerciales superaban con creces los dos dígitos. Eran tiempos de bonanza donde las condiciones de compra las imponía el promotor. Solo así se puede entender que el metro cuadrado de una vivienda en el litoral barbanzano llegase a superar los 2.300 euros. Las grúas, el hormigón y el cemento formaban parte intrínseca del paisaje de Barbanza y los turistas, sobre todo foráneos, se hacían con la mayor parte de los inmuebles que se ponían a la venta. Pero la tan cacareada burbuja inmobiliaria explotó y, con ella, el círculo virtuoso que se generó hace un lustro. El volumen de proyectos visados pasó de 3.199 en el 2007 a los 1.089 del último ejercicio; es decir, un descenso del 66%. Cóctel peligroso La tasa de paro empezó a repuntar en la misma proporción en la que se iban finalizando las obras. Por su parte, la banca ya no veía en el ladrillo la gallina de los huevos de oro y dejó de prestar dinero. Este cóctel peligroso provocó que numerosas empresas del sector empezasen a presentar expedientes de regulación de empleo (ERE) y a solicitar el temido concurso de acreedores. Ante este panorama tan desolador hay profesionales que tratan de buscar soluciones para ir capeando el temporal y lograr colocar la sobreoferta de inmuebles que, según el Centro Empresarial da Construcción do Barbanza (CECB), ronda las 2.000 viviendas. La dirección de la patronal exige a la Administración una regulación de la actividad para evitar que se produzcan futuras burbujas inmobiliarias en la zona. Otros constructores son más directos. Utilizan técnicas de venta que se usan en otras zonas de España. La subasta que se realizó hace ahora una semana en Santiago habla bien a las claras de la situación angustiosa por la que atraviesa este ámbito. Lo peor es que con rebajas de hasta el 30% solo se logró colocar un inmueble.