Los conejos de O Son optan a «minipisos»

Sara Ares

BARBANZA

Un colectivo sonense importó un sistema para repoblar la sierra de Barbanza

13 feb 2008 . Actualizado a las 14:25 h.

¡Quién lo iba a decir! El bum de los minipisos, una de las medidas por las que se hizo célebre la ex ministra de Vivienda María Antonia Trujillo, ha contagiado a los conejos de la sierra de Barbanza. Y no precisamente por iniciativa propia de los animalillos, sino porque la Sociedade de Caza e Pesca de Porto do Son ha importado un rudimentario sistema para repoblar los montes de la zona a tenor del cual las crías permanecen durante unos días en el interior de unos recintos vallados, donde son alimentadas con piensos y otra comida, antes de emprender vuelo, aunque lo apropiado en este caso, a falta de plumas, sería decir antes de poner patas en polvorosa.

Claro que, a diferencia de la mayoría de los jóvenes de este país para los que se ideó el modelo de apartamento de 30 a 45 metros cuadrados, los conejos que se han instalado en la sierra de Barbanza están batiendo todas las marcas mundiales de emancipación. Seguro que más de un padre pagaría por tener acceso a la fórmula mágica. Y es que los ejemplares adquiridos por el colectivo de cazadores del término sonense no pasan, por lo general, ni quince días dentro de las áreas enrejadas, a las que los promotores del proyecto han decidido denominar biotopos.

Cada uno de estos dispositivos ha sido instalado de tal forma que cuenta con unos agujeros a través de los cuales las crías abrazan la libertad, cuando consideran que ya están en disposición de enfrentarse al mundo salvaje y de codearse con el resto de colegas de la fauna barbanzana. Ancha es Castilla, pensarán, como para quedarse mucho tiempo a vivir en el minipiso.

En cifras

Para la temporada pasada, la que finalizó a comienzos de enero, los cazadores de Porto do Son compraron unos 1.200 ejemplares autóctonos en Pontevedra para repoblar los bosques de la sierra de Barbanza. Con vistas a la campaña -que si todo marcha bien abrirá en octubre próximo-, soltarán otros 1.500, algunos de los cuales ya han hecho la mudanza hace unos días a estas latitudes.

En total, el colectivo tiene desperdigados por los montes de Miñortos, Portosín, O Son y demás territorio del coto que gestiona unos treinta biotopos.

«Fomos ver no seu día como funcionaba este sistema en Lalín e alí os cazadores dixéronnos que lles dou bos resultados; nós tamén cremos que aquí está sendo unha medida acertada», opina Ramón Casais, miembro de la directiva de la sociedad cinegética sonense.

A pesar de la valoración positiva de la iniciativa, el representante de la entidad reconoce que la pasada temporada no fue todo lo buena que esperaban debido a que una parte de la población de conejos se vio afectada por la temida mixomatosis y a que hubo pocas capturas por persona porque eran muchos aficionados en un espacio muy limitado. Según las normas de la agrupación, cada cazador solo puede abatir dos piezas por jornada.

Mientras no se levanta la veda, los conejos podrán respirar tranquilos y llevar una vida de minipiso relajada, con pensión completa incluida. Cuando los disparos vuelvan a sonar, seguro que correrán más estresados que su homólogo en Alicia en el país de las maravillas , angustiado por la aguja del reloj.