Más de medio centenar de jóvenes disfrutaron de dos semanas de ensueño en un campamento de actividades por mar y tierra
16 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.ribeira | Por mar y tierra. Así pasaron quince días de ensueño un grupo de jóvenes gallegos que asistieron al campamento juvenil Virxe de Loreto que la Xunta posee en Porto do Son. Ayer fue el último día de una aventura sin límites que la mayor parte de los participantes no podrán olvidar. Y es que el calor, el paisaje sonense y la ría de Arousa fueron los aliados principales para que lo que comenzó como quince días de convivencia terminase como unas vacaciones idílicas en un marco, desde luego, incomparable.
La de ayer fue una jornada de despedidas y, aunque algunos prefirieron sustituir el adiós por un hasta luego, la tristeza se apoderó de los chavales tras dos semanas de convivencia. Abrazos, lloros e intercambio de direcciones de messenger se sucedieron a lo largo de toda la mañana mientras esperaban a ser recogidos por sus respectivas familias. El momento de separarse se hizo duro entre los acampados.
Pero si a los jóvenes les dio pena despedirse ayer, los monitores no se quedaron atrás. El equipo que se responsabilizó de los chavales también vivió intensamente la actividad. «Nosotros, aunque trabajamos mucho, también nos lo pasamos en grande. Disfrutamos como enanos de las actividades. Además, tengo que decir que el comportamiento del grupo ha sido ejemplar; trabajar así da gusto», destacó Roi Louzán Lema, el director de la colonia.
Variedad
Mar e Natureza -que es como se llama la actividad- es una iniciativa dirigida a chavales de entre 15 y 17 años que desarrolla la Xunta para que puedan disfrutar del tiempo libre practicando deportes náuticos y actividades de ocio en las que el medio ambiente es el protagonista. El aburrimiento no tiene cabida en este campamento, ya que el programa incluye numerosas y variadas actividades. Windsurf, bodyboard, surf, y placenteros paseos en catamarán fueron algunos de los deportes sobre las olas que practicaron.
Los amantes de la montaña, en cambio, tuvieron otras actividades con las que deleitarse: rápel, tirolina e incluso escalada formaron parte de la vida diaria de los participantes. Con este resumen de iniciativas, ¿quién podrá resistirse a apuntarse el año que viene?
Por las noches era el turno de los juegos, en los que había que demostrar la rapidez y agudeza para esconderse o robar el tesoro, campo a través, del equipo contrario. También hubo tiempo para visitar Noia, ir a la discoteca de la villa o darse un chapuzón en el aquapark coruñés de Cerceda. Y es que todo es posible en Virxe de Loreto.
Si a todo esa variedad de juegos y actividades se le añade conocer gente nueva y hacer amistad con chicos y chicas de otras zonas, el disfrute está más que asegurado. «Intentamos que los jóvenes pasen las mejores de sus vacaciones y por eso hay mucho trabajo detrás del programa», apuntó el monitor Roi Louzán. Y luego añadió: «El esfuerzo de los monitores, que estuvieron dándolo todo a lo largo de la quincena, fue imprescindible para que todo saliese a la perfección».
Buena edad
El coordinador apuntó que la edad en la que se encuentran los participantes -entre 15 y 17 años- favorece mucho el buen funcionamiento del campamento, ya que «suelen ser colaboradores y participativod en todos los proyectos que les presentan sus monitores».
Queda demostrado que las acampadas de hoy en día ya no son como los de antes. Las cosas han cambiado. Las canciones alrededor de una hoguera ya no están de moda. Los juegos tradicionales se sustituyen por deportes como el rápel o la tirolin. Sin duda, además de ganas de participar, hay que tener un gran espíritu aventurero.