Ramón Rey Eiras reside en Leiro. Con 51 años, es el más veterano de los 54 alumnos del taller de empleo de Rianxo, donde eligió trabajar con la piedra porque era su ilusión y quería aprender un oficio. También fue marinero y tuvo una empresa dedicada a colocar poliéster. -Porque siempre me gustó trabajar la piedra y tenía ilusión por aprender, aunque yo soy carpintero. Es más pesada, pero parece que la voy cogiendo bien. Los buenos edificios y los grandes monumentos de la historia de la humanidad no están hechos de hormigón y ladrillo, sino en piedra. -¿Qué tipo de trabajos realizan? -Ahora estamos enlosando parte de Rianxo, reponiendo las piedras en los sitios donde están flojas. En el cementerio se restauró todo, y hay otros compañeros trabajando en los molinos de Isorna y preparando el lavadero de Leiro, aunque a mí no me tocó ir allá. -¿No le iba bien trabajando el poliéster? -El problema es que el poliéster es un material plástico que no se pudre como la madera. Es para toda la vida, como la piedra, y casi no tiene reparaciones. -Hice unas plataformas en Pontedeume y en Muros de poliéster con arena de diez por diez metros, pequeños y en plan experimental. El proyecto funcionaba, pero quedó estancado al morir uno de los promotores hace ahora cinco años, porque se necesitaba una subvención. -¿Cómo lleva el hecho de ser el alumno más veterano? -Yo soy un asistente más que está aprendiendo un oficio. No me considero un veterano, porque es la primera vez que trabajo la piedra, pero tenía mucha ilusión en hacer esto. -¿Cómo ha sido su experiencia en estos primeros cien días de trabajo? -La escuela está trabajando bien, pero eso tienen que valorarlo los que la dirigen, los maestros.