Miles de personas asistieron en Ribeira al concierto ofrecido por dos ex-concursantes de «Operación Triunfo» Natalia buscó aliados entre el público para que la invitasen a comer
05 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Entre las fans de Naím, la joven Tamara es, ahora mismo, la mujer más envidiada del cosmos barbanzano. De las miles de seguidoras que la madrugada del domingo acudieron al concierto ofrecido en Ribeira por el ex-alumno de la academia de Operación Triunfo , Tamara tuvo el privilegio de ser la elegida por el divo veraniego para subirse al escenario, apoyar su rostro en el hombro masculino y sentir como el brazo sudoroso del solista rodeaba su cintura mientras cantaba Ángel mirándola a los ojos. Suspiros y gritos de guapo acompañaron el concierto de un Naím que se llevó a las chicas de calle. No hubo desmayos, pero más de una incondicional contuvo la respiración cuando el muchacho se desprendió de la mitad de su atuendo de Ray Liotta en Uno de los nuestros y se desabrochó la camisa para dejar al descubierto un torso tostado por el sol o por las lámparas, que nunca se sabe. Por si su simpatía personal fuese poco, Naím se atrevió con un «boas noites Ribeira» que acabó por desarmar a la concurrencia. Hasta el escenario fueron a parar un pañuelo rojo, pasión y un conejito de peluche cuya cotización debió subir varios enteros tras haber pasado por las manos de un chico que semeja haber ido a clases particulares después del suspenso de Operación Triunfo . Recatados Antes de que Naím levantara pasiones, su compañera de escuela Natalia había caldeado la noche. Fue la primera en salir a escena. Aunque los varones del púbico se mostraron más recatados que las féminas a la hora de exhibir sus pasiones, a más de uno se le subía la adrenalina a medida que el concierto de la gaditana avanzaba. No era para menos, la chica salió a escena con un serigrafiado pantalón blanco y en menos de treinta minutos se quedó con una falda de esas que algunos denominan cinturón ancho. Dispuesta a ganarse al público, Natalia afirmó sentir envidia del «pedazo» de tierra barbanzano y buscó entre el público a anfitriones que la invitasen a saborear los productos típicos tierra: «Me han dicho que aquí se come muy bien», comentó. Mientras desgranaba los temas de su último disco, la intérprete, que tampoco parece haber perdido el tiempo desde que abandonó las clases Nina, jugó a las adivinanzas con el auditorio: «¿Sabéis cuál fue la última canción que canté en Operación Triunfo , cuando me fui entre lágrimas?». La respuesta no se hizo esperar: « Héroe ». Después, otra pregunta: ¿Conocéis mi último disco? para , acto seguido, pedir a la concurrencia que escuchase el tema Lección , del que dijo que era uno de sus preferidos. La nota de humor llegó al final, cuando Naím y Natalia salieron al escenario para interpretar dos temas a dúo. La mayoría de la gente abandonaba el recinto sin pedir ni un bis y los cantantes tuvieron que avisarles de que aquello todavía no se había acabado. Dispuestos a quedarse, algunos pidieron que se besasen, pero Naím les chafó la fiesta al asegurar que el amor de su vida era el conejito de Duracell. Es de suponer que fue la primera idea que pasó por su mente dado que aún conservaba en la mano el peluche lanzado desde la platea. El reloj marcaba las dos de la mañana cuando los músicos dejaron de cantar.