Flores para los seres queridos

ANA G. V. RIBEIRA

BARBANZA

El cementerio de Carreira y Aguiño es el único de la zona con un monumento a los desaparecidos en el mar La escultura de un hombre yaciente sobre una cruz, obra del cantero Francisco Pazos, constituye un referente sentimental para los muchos ciudadanos de la comarca barbanzana a los que el mar les arrebató alguno de sus seres queridos. La pieza tallada en piedra «mira» hacia las sepulturas del cementerio de Carreira y Aguiño desde una posición privilegiada y da la espalda al mar. En su entorno siempre hay flores frescas depositadas por quienes carecen de una sepultura en la que honrar a familiares y amigos.

13 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El monumento a los desaparecidos del camposanto de Carreira y Aguiño se talló en piedra de granito hace dieciocho años por sugerencia de una mujer. Se trataba de una vecina de Aguiño cuyo hijo había muerto en el mar sin que nunca llegara a encontrarse su cuerpo. La desolada madre deseaba venerar a su hijo, pero no tenía una tumba sobre la que depositar flores. Pensando en que otros vecinos estaban en su situación, la mujer propuso al entonces cura de Aguiño, Francisco Lorenzo Mariño, levantar un monumento u otro símbolo dedicado a los desaparecidos en el mar. Fue así como se decidió encargar el trabajo al escultor Francisco Pazos, cantero de la escuela de Poio. La pieza, sufragada con dinero de todos los feligreses, costó por aquel entonces 3.005,06 euros (500.000 pesetas). El presidente de la asociación Pax de Carreira, Juan Ventoso Oujo, asegura que entre la población gallega todavía está muy viva la adoración a los difuntos: «A xente que ten a persoas desaparecidas carece dun lugar onde poñerlles flores; este monumento serve para suplir esa falla». Lo cierto es que junto a la escultura siempre hay flores frescas, y eso que, según Juan Ventoso, «moitos cidadáns descoñecen a existencia deste símbolo e seguro que se o soubesen virían aquí, porque nesta zona sábese moito de desaparecidos no mar». Ahora, la entidad Pax pretende colocar una luz permanente en la farola que hay al lado de la imagen yaciente porque las velas que colocan los feligreses se apagan con el viento.