Las escenas de dolor se repiten en los municipos de la comarca con cierta frecuencia Dieciséis barbanzanos dejaron sus vidas en el mar desde comienzos del año pasado, por lo que las escenas de dolor vividas en los últimos días se repiten, desgraciadamente, con demasiada frecuencia en los municipios de la zona. Pero el 2001 está siendo especialmente aciago en estas estadísticas, ya que, en lo que va de año, ha habido seis víctimas, trabajadores que efectúan su trabajo a bordo de buques.
14 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El 9 de enero del 2000, Ribeira se depertaba con la noticia de que uno de sus palangreros, el Quisindán I se había incendiado, aunque no hubo que lamentar ninguna víctima mortal. Igual suerte corrieron un ciudadano de Boiro y otro sonense cuando el Ross Alcedo fue pasto de las llamas, una semana después. Lamentablemente, no sucedió lo mismo con el naufragio del Zafir. El 14 de febrero se hundía después de colisionar contra un ferry en Italia. Con el barco se fueron al fondo diez tripulantes, cinco de ellos barbanzanos. Más fortuna tuvieron los ocho marineros, uno boirense y otro noiés, del pesquero Mera I, que se fue a pique el 22 de abril. Pero la tragedia volvió a azotar la comarca cuando el 16 de agosto un mariscador de Castiñeiras perecía en la ría de Arousa. Un mes después, en septiembre, naufragaba el palangrero de Santa Uxía Jomada con seis ribeirenses a bordo. Todos lograron salvar sus vidas. El 2 de octubre, esta zona volvió a convulsionarse con el hundimiento del arrastrero Arosa, al Oeste de Irlanda. De las ocho personas que perdieron la vida, uno era vecino de Lousame. Veinte días más tarde, se fue a pique el carguero Ievoli Sun con dos tripulantes de la zona, aunque no falleció ninguno. Ya el 25 de noviembre, cuando el municipio ribeirense trataba de recuperar la normalidad tras la muerte de un percebeiro de Aguiño, se conocía el naufragio del Buraz, en el que murieron cuatro personas, dos ribeirenses.