La estación de tren de Vilagarcía, desierta: «Tendré que coger un taxi para Vigo, porque no puedo faltar»
VILAGARCÍA DE AROUSA
Varios usuarios se encontraron con la sorpresa de no poder viajar en la segunda jornada de una cancelación que ha dejado a la capital arousana sin un solo servicio
06 feb 2026 . Actualizado a las 14:44 h.Viernes. Ocho de la mañana. La actividad en la estación de ferrocarril de Vilagarcía acostumbra a ser frenética. Dos medias distancias, el de las 8.02 con destino a Vigo y el de las 8.33 hacia Santiago y A Coruña, suelen concentrar a esta hora a los viajeros en torno a las taquillas, la cafetería y los andenes. Hoy, esta escena habitual se ha roto por completo. Las dependencias ferroviarias amanecen prácticamente desiertas. Es la segunda jornada de la cancelación de servicios que Renfe ha adoptado ante los embalsamientos de agua que amenazan varios puntos del trazado atlántico. Esto es, al menos, lo que se escucha a pie de raíl. Alba, una joven que ha madrugado, regresa de hablar con el personal de Renfe que trabaja en la capital arousana. Tenía billete. De hecho, una hora antes la operadora le comunicó a través de su correo electrónico la anulación de todas las frecuencias que comunican Vigo con Santiago. Allí, a la ciudad más poblada de Galicia, es precisamente adonde ella debe trasladarse. «El mensaje lo acabo de ver. El problema es un compromiso al que de ninguna manera puedo faltar, así que tendré que coger un taxi o probar en el autobús», lamenta mientras abandona las instalaciones.
No es la única usuaria que se ve en el mismo brete. Luis vive en Vilagarcía pero tendría que haber viajado el jueves a Lugo para encontrarse con unos familiares. Privado de trenes, hoy ha intentado coger un autobús hacia Santiago sin éxito. «El de las ocho y media estaba lleno. A ver si tengo suerte en el de las diez y media», explica mientras toma algo en la cafetería de la estación de ferrocarril, porque la que funcionaba en la estación de bus permanece cerrada. A su lado, un taxista pone la gota de retranca a su café: «Lo que ocurrió es que los andaluces sacaron a la virgen en verano para que lloviese. Y les pasó lo mismo que cuando pides consulta en el médico, que no llegó hasta ahora».
Tampoco Iago va a tener suerte. Su idea era tomar el ferrocarril de las 8.33 hacia A Coruña, donde trabaja los fines de semana. «Teño bono, así que me acheguei ata a estación, pero non me enterara de que non hai servizos dende o xoves». apunta. Él es de A Illa de Arousa, así que debe conducir hasta Vilagarcía para coger el tren. Bajo una intensa lluvia, acompañada de relámpagos y truenos, medita la conveniencia de montar de nuevo en el coche para viajar hacia el norte. «A verdade é que con esta choiva non me apetece nada. A ver se para un pouco, porque ir teño que ir». El joven isleño hace un ejercicio de pragmatismo al tiempo que se va haciendo a la idea: «Mira, tal e como están os trenes, mellor que non forcen». Nadie ha explicado, ni siquiera, por qué se han suspendido también los tres servicios diarios que unen exclusivamente Vilagarcía con Santiago. Si también en su recorrido, a través del trazado antiguo, existía peligro o no. La conversación, en fin, decae poco a poco en la cafetería. Sin viajeros, también el movimiento aquí se ralentiza hasta detenerse por completo.