La diseñadora Ana Miguéns se rodea de mujeres para dar a conocer su trabajo: «No puedo, ni quiero, ir sola por la vida»
VILAGARCÍA DE AROUSA
Son madres, emprendedoras y amigas... Sin duda, la mejor compañía para una artista y artesana que quería salir de su zona de confort y que lo ha logrado
08 dic 2025 . Actualizado a las 21:52 h.Si la vida le diese limones, Ana Miguéns haría con ellos un collar, unos pendientes o un anillo. La diseñadora vilagarciana, especialista en crear joyas que hablan de la Galicia que ella ve y vive, ha logrado imprimir a cada una de sus obras una energía especial que las hace fácilmente reconocibles. Es la misma que desprende la artista, una mujer inquieta que no quiere quedarse atrapada en esa zona de confort que todos nos construimos —con mayor o menor fortuna—. «Mi trabajo es algo muy individual. Normalmente, lo hago todo yo. No solo el diseño, también las piezas, las fotos... A veces siento que me contamino de mí misma, y sé que para crecer necesito salir, mirar fuera», señala la artista de Bamio. Y eso ha sido lo que ha hecho en este 2025: delegar parte de las decisiones creativas de una campaña de promoción y ceder el objetivo a una fotógrafa profesional, su prima Nuria Atanes. Frente al foco colocó a mujeres que no son Ana Miguéns, pero que comparten con ella muchas cosas. «Solemos quedar para tomar algo y charlar. Todas somos autónomas, todas tenemos hijas en edades similares... Compartimos cosas que nos preocupan y que no son las mismas cosas que nos preocupaban hace unos años. Trabajo, horarios, conciliación, lo que sueltas, lo que agarras...», cuenta Miguéns.
La idea de contar con esas mujeres de su vida para promocionar su trabajo le llegó por sorpresa y fue enseguida bien acogida por el grupo. Araceli Silva, propietaria de la tienda Ara de moda sostenible, prestó los modelos que cada una de las protagonistas iban a servir de complemento a las joyas de Ana Miguéns. Ella, la artista, llevaba el collar Cantareiras; Araceli Silva, el conjunto de los San Andresiños; la profesora de idiomas Patricia Miguéns, hermana y soporte vital de la diseñadora, el de los Peliqueiros; la peluquera Diana Rey, de Tijeras de Diseño, el conjunto Seoane y la fotógrafa, Nuria Atanes, el de Os Maios.
La producción de las fotos no resultó complicada, todo lo contrario: un grupo de amigas disfrutaron de una mañana de domingo diferente, convirtiéndose en modelos por unas horas. «Fue una sesión rápida, para evitar que tuviésemos tiempo a ponernos nerviosas». Hubo chascarrillos, hubo risas y hubo música para soltar el estrés que pudiese haberse apoderado de ellas antes de que la cámara comenzase a disparar. «En realidad fue muy fácil. Hicimos retratos individuales en los que quería que se reflejase la complejidad de las mujeres, las distintas energías que tenemos. En algunas fotos salen riéndose a carcajada limpia, pero en otras sale un lado más sereno, más reposado...».
Asegura Miguéns que fue al final de la sesión, cuando decidieron hacer las fotos de conjunto, cuando realmente se dio cuenta de la energía que circula entre un grupo cuyas integrantes se sostienen y se respaldan, aunque en ocasiones no hagan más que escucharse con atención. «Las fotos de grupo fueron las más fáciles, con mucha diferencia. La proximidad de la de al lado fue como si nos destensase, porque no estás sola». O tal vez sí. «Imagínate que tienes un problema y lo compartes con alguien. Luego te vas a casa y te quedas a solas con ese problema, pero no es lo mismo», dice Ana Miguéns, que considera que esa idea ha quedado perfectamente capturada en las fotos de grupo: «Estamos todas juntas, dándonos apoyo, pero al mismo tiempo cada una de nosotras siendo ella».
Los retratos realizadas por Nuria Atanes ya han comenzado a circular por redes sociales. «Tienen muchísimas visualizaciones. No sé si es porque son gente conocida y sorprende encontrarlas fuera de su ambiente habitual. Pero creo que de las fotos se desprende una energía muy positiva y que eso es precisamente lo que hace que estén gustando muchísimo».
Para Ana Miguéns, esta experiencia ha valido oro: ha sido capaz de delegar, de despegarse un poco de su marca. «La primera vez que oí decir a alguien ‘lleva un Ana Miguéns' flipé. A mí lo que más feliz me hace es el arte, la creatividad, pero en mi trabajo hay otra parte, que es la de artesana, que es la que me permite comer», explica. La unión de ambas facetas es su empresa, un negocio «que soy yo, pero yo no soy eso», dice esbozando una sonrisa ante la paradoja. «He decidido permitirme tener tiempo para mi ‘yo sola', mi ‘yo con mi familia', mi ‘yo con mi pareja', mi ‘yo con mis amigas'... Porque he descubierto que no puedo, ni quiero, ir sola por la vida. Estar aislada no es bueno, te va mal, hace más grandes tus miedos y hace que al final solo puedas ser espectadora».
Por eso, Ana Miguéns reivindica el valor de tender puentes hacia distintos «círculos». «En la vida conoces a un montón de gente; la que se va quedando contigo es por algo. Y las relaciones no van a ser iguales con todas las personas, porque hay muchas maneras de compartir, muchas cosas que compartir», señala. Esa es una lección que ha querido llevar de su esfera personal a su esfera profesional. «Con estas fotos, lo que quise fue hacer que la artesana se levantase de su silla y que la artista saliese y compartiese», sentencia. El objetivo parece haberse cumplido. Todo, como dirían los Beatles, «con una pequeña ayuda de mis amigas».