Con sus once años, Carmen tiene claro que quiere ser peluquera. «Bueno -confiesa- también me gustaría ser forense, o profesora de hípica». Lo de la hípica le viene porque le encantan los caballos, lo de forense, por las series de la tele, y lo de peluquera, porque tiene el ejemplo en casa. Su madre, Diana Rey, está al frente de la peluquería Tijeras de Diseño, en Vilagarcía. Allí pasa Carmen algunas tardes, entre extraescolar y extraescolar. Y allí ha aprendido mucho sobre el arte que se puede hacer con el cabello. «Lo que más me gusta es ver cómo cambia la gente. A una persona le haces un peinado bonito, y se pone contenta y feliz», cuenta la niña, que no tiene ningún reparo en acercarse a las clientas a las que conoce bien para hacerles sugerencias sobre su imagen. «A una amiga mía le dijo que por qué no se dejaba flequillo. Le hizo caso, y la verdad es que le queda muy bien», cuenta, orgullosa, la peluquera titular. A Diana no le disgusta la idea de que su hija siga sus pasos. A fin de cuentas, ella es peluquera de vocación. «Es una profesión muy bonita, muy creativa», explica. «Y haces a la gente feliz», vuelve a insistir la pequeña Carmen. Porque si hay algo que siente mejor que un buen peinado, es una sonrisa de oreja a oreja.
carmen martínez quiere ser como diana rey
EDAD
11 años
PELUQUERA
No le gusta nada que le toquen el pelo, pero le encanta experimentar con el de los demás. Esta vilagarciana afirma que un buen peinado «hace que la gente sea feliz».