Una ría para la inmersión lingüística

Ya sabíamos que Arousa es un destino ideal para quien busca gastronomía, paisaje, naturaleza... Ahora, una emprendedora abre una nueva espita: el turismo idiomático


vilagarcía / la voz

Aunque Patricia Santos estudió para ser arquitecta y diseñadora, esta castellano-arousana siempre supo que su auténtica vocación estaba en otro lado: en los viajes. «Nací en un pueblo muy pequeño de Castilla y quizás por eso siempre tuve ganas de salir», narra. Con diez años, consiguió convencer a su familia para que la dejasen acompañar a su abuela a Chile. «Ella quería ir a ver a un hermano que estaba enfermo, así que logré que me dejasen ir con ella, o en realidad llevarla, porque era yo quien la guiaba por los aeropuertos. Una vez allí me alojé con una familia que me acogió», relata. La experiencia le dejó tal huella que «desde entonces, cada verano quise vivir una aventura diferente, en un país diferente y con gente diferente». Luego, con un montón de horas de vuelo acumuladas, llegó la hora de echar raíces. Se casó y se instaló en Vilagarcía. «Ahora tengo un marido gallego, un hijo gallego y una empresa gallega», relata. Una empresa que ha bautizado como North West os Spain, con la que pretende explotar las posibilidades de Arousa como destino para aquellas personas que quieren aprender español.

¿Qué hace esta empresa? Básicamente, «traemos adolescentes extranjeros a conocer Galicia, y llevamos a gallegos adolescentes a vivir experiencias en el extranjero», explica Santos. Para los que vienen, «organizamos viajes de verano a la ría para aprender español, para conocer nuestra cultura y, por supuesto, para divertirse». Hablamos del turismo idomático, reconocido por la Organización Mundial del Turismo como una actividad cultural que cada vez gana más adeptos.

«Este es el enclave perfecto para este tipo de actividad», dice Patricia. La ría de Arousa es «un tesoro» cada vez menos escondido. Un lugar apasionante, lleno de cosas que ofrecer, y donde «la gente es excelente; los gallegos de por sí son buenos anfitriones». Vilagarcía, que es la ciudad sobre la que pivota el proyecto, es un enclave «pequeño, agradable, que ofrece todos los servicios que se pueden necesitar». ¿Qué más se puede pedir?

Desde que puso en marcha su proyecto empresarial, que fue reconocido con uno de los premios Emprende VGA del año pasado, Patricia ha tejido ya una red de treinta familias anfitrionas, con las que se instalarán los jóvenes extranjeros que elijan Arousa para darse un chapuzón lingüístico. Esos rapaces tomarán clases de español por las mañanas y dedicarán el resto del día a disfrutar del entorno, que tiene mucho que ofrecer. En todo el programa de actividades, explica la promotora de toda esta historia, tendrán un gran peso las actividades medioambientales, ya que «Galicia es un destino de moda, pero no debemos correr el riesgo de convertirnos en un Benidorm. Por eso pensamos que es importante que hagamos hincapié en la necesidad de conocerlo, cuidarlo y respetarlo», señala. Para cumplir ese objetivo cuenta Patricia con una colaboración destacada, la de Íñigo de la Cuadra Salcedo, que es uno de los colaboradores necesarios en el sueño de esta joven castellano-arousana. El Concello de Vilagarcía, el coworking Dalle que Dalle o la Mancomunidade do Salnés son otros de los cómplices que están facilitando las cosas a esta emprendedora llena de ideas.

Venir, pero también ir

La empresa de Patricia nació con la idea de «importar» visitantes. Pero con el tiempo, y tras ser seleccionada para participar en Irlanda en el programa «International Coworkings», la propuesta se reformuló. A fuerza de estar en contacto con familias y jóvenes interesados en eso de los idiomas, Patricia había descubierto que «hay mucho interés aquí por viajar y aprovechar los viajes para aprender idiomas». Durante su estancia en Dublín, había conocido a una empresa española de turismo idiomático: una firma asentada y firme que tiene una delegación en Dublín. Con ella ha establecido una alianza que le permite ofrecer a los adolescentes gallegos la posibilidad de trasladarse a Irlanda durante un período de tiempo que varía tanto como las circunstancias de cada familia. «Hay muchas alternativas, desde un curso de verano a un año escolar completo», explica Patricia. Cree que la experiencia vale, y mucho, la pena. «Irán a aprender un idioma pero van a aprender mucho más», asegura, dando voz a su experiencia. Búsquenla en Dalle que Dalle y escuchen su propuesta. Quizás acabe siendo anfitrión, o huésped.

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