«Echo de menos Galicia. Echo de menos el mar»

Tras una experiencia Erasmus, Alba Couso hizo las maletas y puso rumbo a la República Checa para encontrar trabajo

Alba Couso
Alba Couso
O. S.

Voluntaria. Así es como describe Alba Couso (Meaño) su nueva etapa en la República Checa. Nueva etapa, porque el país centroeuropeo ya fue su segunda casa durante un tiempo. La pontevedresa, Ingeniera de Caminos, cursaba la carrera cuando vivió un año en Brno gracias a un Erasmus. Poco tiempo después, y ya con el título de graduada, Praga se ha convertido en su nuevo hogar.

«Decidí irme recién terminados los estudios. No fue tanto una decisión impuesta por el mercado español, aunque creo que tarde o temprano me habría forzado a hacerlo», comenta Couso. No fue una decisión fácil, pero su deseo de vivir una temporada en el extranjero terminó imponiéndose.

Y la comodidad decantó su destino: el país centroeuropeo. «Me había sentido cómoda viviendo en él, y no sería demasiado difícil encontrar trabajo, aún no teniendo experiencia», reconoce la joven gallega. A pesar de comenzar en un empleo no relacionado con sus estudios, Couso lleva dos años trabajando como Ingeniera Mecánica de proyectos. «Encontrar trabajado de Ingeniería Civil en el extranjero presenta siempre la dificultad añadida del idioma. Por eso decidí extender un poco mi búsqueda, y acabé encontrando mi trabajo actual», explica. 

En la República Checa, la realidad de los recién graduados es muy diferente a la vivida en España. «Recién salida de la universidad, con ninguna o poca experiencia laboral, puede ser difícil encontrar un trabajo remunerado que se ajuste a tu perfil, y que no sea una beca o prácticas. Aquí, no es así». Afirma cómo, sin experencia, en Praga ha encontrado la oportunidad.

Alba Couso con un grupo de amigos en Praga
Alba Couso con un grupo de amigos en Praga

Dejando de lado el salario, pues «el nivel de vida de la República Checa es inferior a España», su nuevo trabajo le otorga una serie de beneficios que no son los habituales en nuestro país. Y es que, al igual que muchas otras tantas empresas del país centroeuropeo, permite la posibilidad de tener un horario flexible. Es decir, «cualquier hora adicional que trabaje a mayores de mis 8 horas diarias, será conservada en el sistema, y la podré coger como horas, o días, de vacaciones en el futuro».

Explica cómo sistemas como estos proporcionan «una confianza empresa-trabajador que beneficia a ambas partes». Y, sobre todo, que allí se presta especial importancia a la calidad del trabajo, más que a la cantidad de horas trabajadas. Asimismo, no duda en reconocer la ayuda y las facilidades que le fueron otorgadas: «Desde el primer día me formaron y me ayudaron a realizar mi trabajo, sin esperar que ya supiese hacer las cosas. Creo que es interés de ambas partes que crezcamos juntos».

Aunque reconoce que «podría encontrar un trabajo en Galicia o España si lo buscase activamente», desde luego «las condiciones laborales no serían las mismas». En Praga disfruta de una conciliación de vida laboral y social, muy buena.

Volver a Galicia en corto plazo no entra en sus planes de futuro. «Echo de menos a mi familia y a mis amigos. Mucho y muy a menudo. Echo de menos Galicia, y echo de menos el mar». Después de años fuera de casa, la morriña inunda a cualquier gallego. Pero, en la República Checa, Alba Couso es «feliz».

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