El Ulla, el Umia y un sinfín de cauces menores acusan los temporales: han desbordado e inundado varias carreteras y pistas y han obligado a los servicios de emergencias a limitar el tráfico en algunas zonas
28 ene 2026 . Actualizado a las 13:40 h.Cada vez que se encadenan varios días de lluvias intensas, en Valga se estremecen: la localidad es especialmente vulnerable al peligro del agua que baja hacia el Ulla por el Valga y el Louro. Se han hecho obras para minimizar el impacto de las inundaciones, pero frente a la advertencia de que vienen ahí dos semanas más de lluvias, quienes se encargan de velar por la seguridad en el ayuntamiento no pudieron evitar un estremecimiento. No es la única localidad en la que esto ocurre: en los ayuntamientos bañados por el Umia, la experiencia dice que las jornadas encadenadas de precipitaciones intensas no traen nada bueno por el río, que este martes bajaba ya fuera de sí.
En Meis, el Concello procedió el lunes por la noche a precintar varias vías que suelen inundarse. «E menos mal que o fixemos; pola mañá eran piscinas», señalaba la alcaldesa Marta Giráldez. Ya el lunes, un conductor se saltó la señalización colocada por la Administración local y quedó atrapado con su vehículo en una balsa de agua, teniendo que acudir los bomberos en su ayuda. Ayer, los autobuses escolares tuvieron que alterar su ruta habitual.
Al igual que en Meis, en Valga y Ribadumia los servicios de emergencias mantienen bajo un estricto control lo que sucede en los márgenes de los ríos. En el municipio del Baixo Ulla, las inundaciones obligaron a cortar varias vías, como los enlaces Baño-Carballiño y Senín-Cerneira, además de los pasos inferiores de la vía del tren. Además, Protección Civil y Policía Local han tenido que instalar una bomba de achique en una vivienda de A Devesa afectada por la crecida del río y actuar en un garaje. Zonas como el parque Irmáns Dios Mosquera se han clausurado de forma preventiva para evitar males mayores, según explica el consistorio valgués.
También en Ribadumia el Concello ha activado un retén de emergencia para poder hacer frente a los eventuales problemas que se puedan producir a consecuencia de las lluvias anunciadas para los próximos días. Hasta ahora, como en el resto de localidades, su trabajo ha consistido en identificar zonas anegadas y cerrar las vías que puedan resultar peligrosas para la circulación, retirar árboles caídos y seguir de cerca la situación en las zonas más próximas al Umia.
Generadores para que la luz volviese por fin a Meis
Los temporales, en Galicia, siguen llegando acompañados de cortes de luz. Solo en la noche del lunes al martes, más de 2.000 abonados de la orilla sur de Arousa se quedaron sin servicio eléctrico. La compañía suministradora registró cortes que afectaron a mil personas abonadas en Valga, 600 en Catoira, 300 en Meis y 70 en Vilanova, localidad que, como tantas otras, había sufrido ya apagones el lunes por la tarde. Donde más notaron el problema fue en Santo Tomé de Nogueira (Meis), donde las casas permanecieron sin luz durante doce horas debido a la gravedad de la avería que se produjo en la red. La situación llegó a tal punto que la empresa suministradora recurrió a generadores para poder darles servicio.
Una cama elástica que salió por los aires
Ramas en mal estado y árboles vencidos por el tiempo se dejaron llevar por unos vientos que soplaron sin compasión. En algunos casos, esos desplomes causaron daños: en la plaza de España de Vilagarcía una rama cayó sorbe un coche; en Catoira, un vehículo que circulaba por la PO-548 colisionó con un eucalipto que había caído sobre la vía. Además los problemas ocasionados por los árboles, el viento también arrancó vallas, tumbó farolas y hasta cabinas de teléfono como la de la parada de taxis de O Grove. En Vilagarcía, una cama elástica situada en un jardín salió volando y fue a caer sobre un coche aún sin matricular que se encontraba en la explanada de un concesionario, según informó la Policía Local.
Bateas a la deriva y pendientes de la salinidad
El temporal ha provocado que varias bateas se hayan soltado y hayan acabado en la costa de Cambados y A Illa. También aparecieron varios flotadores en diversos puntos. Por lo demás, las intensas lluvias de estos días preocupan al sector marisquero por la caída de salinidad que pueden llevar aparejadas si la situación se prolonga. Por lo pronto, cofradías como la de Carril están intensificando los análisis de salinidad para intentar conocer lo que puede estar pasando en el mar en unos días en los que es imposible salir a él. Aunque en superficie el agua es casi dulce, en los fondos los niveles son los normales. En cualquier caso, temen que en los próximos días el agua que llegue por el río pueda tener efectos devastadores.
Desprendimiento en una fachada lateral de A Lomba
En el colegio de A Lomba se soltó una de las planchas de la fachada lateral, lo que ha obligado a reordenar las entradas y salidas del centro. Desde la Consellería de Educación indican que «se moveron uns ladrillos e iso provocou o desprendemento dunha plancha», y que este martes acudieron al centro operarios «para inspeccionar o edificio e proceder a asegurar o que sexa necesario». Aclaran, en todo caso, que se trata e una de las planchas originarias del centro, no de las renovadas hace unos meses. Por su parte, el BNG de Vilagarcía ha exigido a la Consellería de Educación que tome cartas en el asunto y que realice de una vez la inversión necesaria para que el centro ofrezca las garantías debidas.