Arousa se come el Black Friday

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

ANTONIO GARRIDO

El comercio de la comarca da la espalda a una jornada de descuentos que la hostelería empieza a explorar, aún muy tímidamente, para caldear el ambiente prenavideño

25 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El 2022 ha sido «un año muy duro» para el pequeño comercio. Y el 2023, «la expectativa es que la cosa sea aún peor». Amancio Gondar, el presidente del consorcio de comercio de O Salnés, no se anda con medias tintas a la hora de dibujar el drama por el que están pasando muchos establecimientos de la comarca. Por eso no le extraña nada que el Black Friday, esa campaña de descuentos importada hace unos años de Estados Unidos, no haya cuajado en las calles comerciales de O Salnés. «Para nosotros, esta campaña viene a destiempo, justo antes de iniciarse la navideña. ¿Y qué vamos a hacer? ¿Rebajar la mercancía que acabamos de recibir para la Navidad? A nosotros no nos compensa», dice este comerciante. Su análisis coincide con el que hace unos días realizaba la presidenta de Zona Aberta, Rocío Louzán. Y la que verbalizan la mayoría de los comerciantes en cuanto tienen ocasión.

El Black Friday pincha en hueso con el comercio local arousano, cansado de asumir iniciativas que parecen beneficiar únicamente a las grandes cadenas, «que son las que hacen negocio con esto», según Gondar. Pero hay otros sectores que han encontrado en esta cita en el calendario comercial un reclamo más con el que atraer clientela. En Arousa, por ejemplo, el Black Friday parece estarse volviendo comestible, ya que esta jornada da mucho juego en el campo de la hostelería.

En ese terreno fue pionero Juanjo García, del Churrasco de Rubiáns, que ayer estrenó una nueva edición del Black Centollo. A mediodía, el comedor del restaurante se llenó hasta los topes para servir los primeros crustáceos amparados por una oferta suculenta: la unidad, a quince euros. Solo hay un par de condiciones: el producto debe ser consumido en el local —nada de take away en este caso— y preparado al modo tradicional. La propuesta nació hace unos años con 300 piezas de centollos de un kilo; esta vez, tiene reservados cerca de un millar de ejemplares. Vista la fruición con la que se consumieron en la primera jornada de campaña, tal vez no sobre ni uno.

En O Grove, la Tapería Afuego también se ha sumado al Black Friday lanzando una oferta especial: cerveza negra y una mini hamburguesa de cerdo de castaña a un precio de 4,50 euros. «É unha forma que temos para darlle saída ao produto. Algo vai saíndo, non é unha loucura, pero algo se move», asegura Marcos Otero, el responsable de este establecimiento meco.

Aún hay más. También en Cambados el Black Friday se filtra en los planes de los negocios de hostelería, en este caso en el espacio gastronómico Indo e Vindo, que esta noche abrirá sus puertas a partir de las nueve para poner a disposición de sus clientes una carta «de productos de picoteo a mitad de precio». «Que la gente se vaya de compras y que luego venga a reponer fuerzas aquí», explica Fran Jamardo, uno de los responsables de este particular establecimiento. Con precios que oscilan entre los 3 y los 9 euros, se podrán degustar platos: arepas de «pulled pork», tacos, nachos, alitas de pollo, falsas croquetas de bonito de Burela, empanada abierta de mejillones... En la lista hay un sinfín de bocados a los que hincarles el diente este viernes negro.

Más propuestas que maridan el merchandising norteamericano con la buena gastronomía gallega: la panadería Patri, de Tremoedo, también ha decidido sumarse a la campaña del «Venres Nejro». No es la primera vez que lo hace, y la experiencia acumulada no ha podido ser mejor, ya que en años anteriores sus ventas se han multiplicado hasta por seis. Y es que la oferta quita el hambre: una empanada o tarta de manzana más brazo de gitano cuesta 20 euros; si se hace acompañar con larpeira, con bollo de fiesta, de semillas o de manteca se queda en 15 euros y si la pieza a mayores es un panetone, el pack sale a 18 euros. Una rosca de medio kilo, simple o rellena, más bollo se venderán a 15 euros, y tres baguetes costarán 1,50 euros.