«Se iba y me dejaba encerrada en casa»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

CAPOTILLO

Una de las últimas víctimas del donjuán de Marín relata el calvario de su relación

14 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2014, Aurora, una joven de Vitoria, conoció a través de un portal de citas a quien se definía como chef ejecutivo y decía llamarse Roy Iglesias. La historia de esta persona hablaba de superación personal, de un profesional de los fogones que se había recuperado de la muerte por cáncer de sus padres y del fallecimiento de su hermana en un mundo de drogas y prostitución.

La relación sentimental se fue afianzando entre las poesías y las canciones que Roy le componía, y los regalos que le hacía. Dos años después decidía afianzar este sueño yéndose a vivir a Burgos con el que creía era el hombre de su vida. Fue el comienzo del fin, el inicio de dos meses de pesadillas y lo que Aurora no duda en definir como maltrato.

La primera discusión fuerte ya fue en el mismo momento de la mudanza. Sin embargo, la tormenta se desató cuando esta joven se fracturó una pierna: «En cuanto me la rompí y me vi indefensa, él empezó a cambiar su comportamiento».

En estos dos últimos meses de relación, Roy, «a veces, tuvo un comportamiento bastante agresivo conmigo, llegando, incluso a zarandearme, a arrojarme algún objeto». Alude, asimismo, a vejaciones y secuelas derivadas «del hecho de que me encerraba en casa, no me llevaba al hospital porque decía que estaba gestionando un seguro privado y la escayola me estaba provocando unas úlceras por presión». Eran, insiste, encierros no voluntarios, en los que su por entonces pareja «se llevaba las llaves, se iba y me dejaba encerrada en casa».

Sin pagar el alquiler

Su casera le comunicó que llevaban dos meses sin pagar el alquiler. Fue la propietaria del piso donde residían quien le desveló el verdadero rostro de su novio, le reveló que en realidad se llamaba Rodrigo Nogueira Iglesias, aunque era más conocido como el donjuán de Marín. Comprendió entonces que sus dos últimos años habían sido un engaño, una ficción orquesta por quien, ni siquiera, era chef ejecutivo. «Llegó a fingir conversaciones delante mía», relata, al tiempo que rememora cómo le engatusó diciéndole que trabajaba con Miguel Cobo, con una estrella Michelin.

De hecho, las fotos que le mostró en las que aparecía al lado de este cocinero de renombre eran también una farsa. Lo confirmó la propia Aurora tiempo después cuando pudo hablar directamente con Cobo. «Me atendió estupendamente y me dijo que no lo había visto en la vida». Las famosos fotos no eran más que el típico selfie que cualquiera puede sacarse con alguien famoso..

La joven vitoriana tiene claro que sufrió un «machaque psicológico». «Fue terrible. Me insultaba continuamente, me levantaba la voz. En el momento en el que le llevaba la contraria, se ponía agresivo verbalmente. Es un mentiroso de libro», incide.

Ambos, Aurora y Rodrigo volvieron a encontrarse este martes en los juzgados de Burgos, donde el donjuán de Marín se sentó en el banquillo, no por estafa, sino encausado por violencia machista. La acusación solicitó 17 meses de prisión. Y en cuanto a la indemnización, «muy poquito. Algo simbólico, un euro. Es por el hecho de que él nunca indemniza a nadie y quiero darme ese gusto. No voy por su dinero».

Detenido por intentar agredir a su mujer con una bombona de butano

Un pontevedrés de 29 años fue detenido ayer por la Policía Local en el marco de un supuesto episodio de violencia machista.

Fue la esposa de este individuo quien puso en contacto con la Jefatura municipal para denunciar lo ocurrido. De este modo, relató a los agentes que se desplazaron hasta la vivienda que «o seu marido chegara borracho a casa e que a agredira», al tiempo que les mostró una brecha en la cabeza. Asimismo, les aseguró que había intentado golpearla con una bombona de butano para, acto seguido, huir del domicilio.

Dos niños de cuatro y ocho años

La mujer tubo que ser hospitalizada con una herida en la sien, un ojo morado y dolores en distintas partes del cuerpo. Dado que en la vivienda había dos niños de cuatro y ocho años, tuvieron que aguardar a que se hiciera cargo un familiar.

El sospechoso fue localizado en la calle Senra. A pesar de que «tiña unha ferida na man e manchas de sangue cando foi localizado polos axentes», solamente reconoció haber discutido por teléfono con la víctima.