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La mina que descubrió un día de pesca

Marcos Gago Otero
marcos gago SANXENXO / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

P.CHAPELA

Los vecinos de Aios, en Sanxenxo, comenzaron a explotar el subsuelo de Noalla hace 70 años

12 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La vida está llena de casualidades y el hallazgo del valor comercial del subsuelo de Aios, en Sanxenxo, es uno de esos descubrimientos que marcaron una época. Hace setenta años, este tramo litoral de la comarca no era famoso por el turismo ni por su excelente gastronomía, sino por la minería. Es una actividad de la que aún quedan abundantes vestigios en la superficie de Noalla -muchos más aún debajo de ella-, y que también repercutió en un modo de vida del que quedan todavía un buen número de sus protagonistas, cargados de años pero que recuerdan bien aquellos tiempos.

Corrían los últimos años de la década de 1940, cuando según relata Fernando Martínez, haciéndose eco de una investigación de Victoriano Otero, un tripulante de un barco de Boiro que trabajaba al boliche frente a la costa sanxenxina recogió unas piedras que despertaron su interés. Era habitual en aquella época que los barcos de pesca se acercasen a las playas para intercambiar pescado por productos de las huertas y fincas de los vecinos y aprovisionar sus embarcaciones.

De vuelta a su base, este hombre entregó su hallazgo para su examen a un experto que, cuando lo examinó, se dio cuenta del potencial como valor minero de la zona. Sin más dilación, se obtuvo una concesión del distrito minero de Pontevedra y así nació la sociedad Minas Boliche S.L. El nombre era un homenaje al arte de pesca que llevó a los barbanzanos a las playas de Noalla.

Los primeros estudios sobre el terreno se llevaron a cabo en 1947, hace ahora setenta años, y como narra en su trabajo Victoriano Otero, se confirmó la existencia de filones de pegmatitas con gran concentración de casiterita, un mineral fundamental para la producción de estaño.

Las exploraciones del terreno se desarrollaron en numerosos lugares de este entorno rural de Sanxenxo, identificándose los lugares más interesantes para su explotación comercial. Existía la noción de que, en la antigüedad más remota, navegantes fenicios pudieron haberse acercado a la costa de Sanxenxo y a la isla de Ons precisamente en la búsqueda de este producto. Si así fue, los siglos pasaron sin que nadie volviese a reparar en el valor minero de Aios hasta el episodio del barco del boliche. Las minas que se abrieron iban a revolucionar la comarca y a traer trabajo y avances tecnológicos a esta zona litoral.

El interés minero en Aios llevó a la constitución de dos sociedades. Por un lado Minas Boliche, la más importante y que tenía como capitalista mayoritario a Joaquín Otero Goyanes. Con el tiempo cambió su denominación a Minas de Sangenjo. Por su parte, la otra empresa se denominaba MAB, por las siglas de sus socios Antonio Maldonado, Pedro Ansorena y Sebastián Bernadal.

Los más mayores de Aios recuerdan que las minas atraían a numerosas personas porque daban trabajo en un momento donde era difícil encontrarlo. Llegaron a trabajar hasta 150 personas en sus momentos de mayor incidencia comercial. Los vecinos de más edad señalan que gracias a las minas llegó la luz eléctrica y se agilizó la construcción de la carretera que comunicó Aios con el resto del municipio.

Fernando Martínez explica que los túneles todavía existen y que atraviesan algunas aldeas actuales. La entrada a alguno todavía se puede atisbar entre la maleza en algunos puntos, mientras que en la costa hay restos de estructuras relacionadas con los lavaderos de las minas y con los puntos de extracción del agua necesaria para el proceso industrial.

El auge minero de Aios fue breve. Para finales de la década de 1950 la actividad minera había mermado considerablemente y en 1960 cerraron. En la actualidad, el turismo ocupa la posición de motor económico del concello y pocos visitantes sospechan que bajo sus pies hubo en una época no tan lejana toda una industria minera.

1947

Primeros estudios

Los técnicos investigan el potencial económico del subsuelo de Aios y su entorno.

2

Empresas mineras

La más grande, Minas Boliche, después Minas de Sangenjo. La otra se llamaba MAB.

1960

El ocaso

La actividad minera cesa y solo seguirán algunos trabajos ocasionales a título individual.