Los efectos de la subida de Sogama sobre el servicio provincial de recogida de basuras que ofrece la Diputación de Pontevedra a los concellos no se notarán hasta el 2016. Hasta ese momento, la regulación de la tasa que paga el ciudadano seguirá dependiendo de los ayuntamientos. Es decir, corresponderá a ellos decidir si suben el recibo y qué cuantía. A partir del 2016, la Diputación tiene previsto realizar una ordenanza fiscal provincial que servirá para homogeneizar las tasas en todos los concellos de la provincia que se acojan a este plan. Será entonces cuando el organismo decidirá si asume, y en qué porcentaje, la subida del 34 % que va a aplicar Sogama por tonelada de basura descargada en su planta de Cerceda. Pero para ello quedan aún dos años, en los que la patata caliente estará en el tejado de los concellos.
La propuesta lanzada desde Pontevedra para centralizar el servicio de la basura está todavía en fase de adhesiones. De los doce municipios que conforman el área geográfica de Arousa, solo la mitad están en situación de acogerse a este plan toda vez que el resto tienen privatizada la recogida de la basura y deberán esperar a que se les acabe en contrato con la concesionaria antes de plantearse cambiar de modelo, caso de Vilagarcía o Cambados. Ni Catoira ni A Illa ni Pontecesures, en los que el PP no gobierna, se sumarán al proyecto provincial.