Cortegada, la isla que esquivó el ladrillo

maría santalla VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Tenían otros planes para él, pero la urbanización del archipiélago de Carril no llegó a cuajar

29 sep 2013 . Actualizado a las 06:58 h.

1902. Los habitantes de Cortegada acababan de iniciar un nuevo siglo haciendo lo que siempre habían hecho: cultivando sus tierras y aprovechando los generosos recursos del mar. El inicio de la nueva centuria no había traído grandes cambios, pero aunque los isleños todavía eran ajenos a ello, a sus espaldas pronto comenzarían a gestarse grandes cambios. Para ellos, una gran revolución que los arrojaría de la tierra en la que habían nacido.

Fue, precisamente, en 1902 cuando el empresario Daniel Poyán comenzó a darle vueltas a los beneficios que a Vilagarcía podría reportar contar con la presencia de la familia real. Primero se pensó en Ferrazo para ese magno proyecto, pero no fraguó. La idea siguió germinando y en 1906, cuando Alfonso XIII comentó en público la posibilidad de cambiar de residencia veraniega, la isla de Cortegada se sumó al listado de ofertas. Los más influyentes apellidos de Vilagarcía cerraron filas en torno al proyecto.

Que Cortegada tenía que pasar a manos regias parecían tenerlo claro en aquellos años. La publicación La Correspondencia Militar contaba el 8 de mayo de 1907: «Háblase hace tiempo, y la prensa se ha hecho eco de tal rumor, que varios ricos ingleses se proponen comprar la isla de Cortegada, situada en medio de la ría de Arosa, para hacer de ella espléndido regalo a Eduardo VII, convertida en regia residencia veraniega».

Sin embargo, quién sabe si como reacción a esos rumores, en el mes de agosto se firma la primera escritura de donación a Alfonso XIII. El arquitecto real Ripollés comenzó a trabajar en los planos, pero conseguir la donación de todos los terrenos era complicado y la construcción del palacio se paralizó.

De todos modos, en 1910, tras dos cuestaciones populares, Carril regala la isla a Alfonso XIII. Los vecinos comienzan a dejar sus casas cuando ya en Santander se levanta La Magdalena. Carril ya nunca tendría su palacio. Pese a ello, la isla siguió en manos de la Corona hasta finales de los setenta, cuando su entonces propietario, Don Juan de Borbón, la vendió a una inmobiliaria por sesenta millones de pesetas. Esta presentó un proyecto de urbanización que incluía 800 viviendas y varios hoteles. Pero afortunadamente las máquinas no llegaron nunca.

En los años ochenta se constituía la Comisión pro Cortegada, pero habría que esperar al 2007 para que la isla volviese a manos de los vecinos de Carril, convertida en un riquísimo paraje natural incluido en el Parque Nacional das Illas Atlánticas. La Xunta tuvo que entregar 1,8 millones de euros por la expropiación, pero el 30 de agosto del año 2007 Cortegada volvía a ser pública. Después de tantos sueños fracasados, uno se hacía al fin realidad. Además, el proyecto en torno a Cortegada consiguió unir tras un mismo objetivo a Carril, Vilagarcía e incluso Vilaxoán, que no tardarían mucho, en 1913, en fusionarse.