«Teníamos claro que no podíamos hacer lo mismo que los demás»

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

En la cooperativa de Meaño usan Twitter y Facebook para comunicarse con sus consumidores, a los que llaman «pacololeros». Lo suyo, dicen, es ser diferentes

03 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La cooperativa vitivinícola arousana ha sido de las últimas en abrir sus puertas en Rías Baixas. Tres cosechas después de su estreno su gerente, David Martínez, hace balance y explica qué les ha llevado a hacerse un hueco importante en los mercados. Un éxito en el que ha tenido mucho que ver Paco y Lola, el vino estrella de la firma, que ahora es imagen de la misma. El caldo ha dado nombre incluso a sus consumidores: «Un Pacololero es diferente y por eso hicimos algo que nadie hacía. Ese es nuestro espíritu», argumenta. Y por eso hacen botellas en las que no se ve el vino y licores de frambuesa.

-¿Cómo les ha ido en estos primeros años?

-Este proyecto nació como respuesta a un problema que había con el precio de la uva. Había gente que no conseguía vender toda su producción y que decidió agruparse porque las otras cooperativas estaban cerradas. Es un proyecto complejo porque a nivel productivo es una de las principales bodegas de la denominación de origen, pero a nivel comercial no. Hemos trabajado desde el principio buscando un proyecto de futuro, sin obsesionarnos por el corto plazo y, afortunadamente, se está consiguiendo estabilizar ese proyecto. Hemos traído una estabilidad de precios a la zona y hemos cumplido con los socios, porque les hemos pagado la uva desde el principio. Nuestro principal producto es Paco y Lola y nos hemos atrevido a hacer lo que no todo el mundo se atrevería. Hemos tenido claro que el mercado es el mundo y hemos ido a conseguirlo. Y hemos conseguido más de lo que se esperaba, dada la complejidad de este proyecto. Ahora ya se puede afirmar que hay tres cooperativas y que Paco y Lola cuenta con el favor de la gente, como lo demuestran los 93 puntos que nos ha dado la guía Peñín.

-Incluso con la crisis...

-Es un proyecto que lucha con su juventud, con un entorno económico complicado, con un mercado nacional en declive.... Esto es como sacar un trasatlántico y que, de entrada, ya haya una tormenta. Pero la dificultad también hace los retos bonitos.

-Fueron una de las últimas empresas en ponerse en marcha ¿eso dificulta su trabajo?

-Depende. Tiene complicación porque llegamos a unos mercados maduros que están decreciendo. Complicado porque, para hacerse un hueco hay que desplazar a otro. Lo notas en las redes de distribución porque hay 200 bodegas en Rías Baixas.

-Pero también tiene sus ventajas.

-La ventaja es que te ha permitido saber qué no debes hacer, porque ya lo han hecho otros. También Paco y Lola es la respuesta a esa diferenciación. Porque yo creo que nos hemos olvidado del consumidor. Con Paco y Lola pretendemos llegar al mercado del vino de alta calidad, pero de manera que a la gente le apetezca.

-Empezó siendo un producto para exportación y ahora es la imagen de la bodega...

-Cuando creamos Paco y Lola teníamos claro que no podíamos hacer lo mismo que los demás, porque el mercado no necesitaba más de lo mismo. Fue una respuesta intentando reflejar la imagen que de España se tiene fuera. Y teníamos claro que iba a ser un producto importante para esta bodega. Rosalía de Castro tiene ese otro valor que también queríamos, más tradicional. Ella empezó a escribir en gallego cuando nadie lo hacía, tienen ese cierto espíritu transgresor.

-Utilizan mucho las nuevas tecnologías para publicitarse.

-Hemos remodelado la web, al blog se sube información a diario y tenemos una página en Facebook. Ayer mismo estuve twitteando hasta las doce de la noche. Nos sorprende que los demás no lo hagan. Somos muy conscientes de que son una herramienta publicitaria. El 90% de nuestros consumidores no va a venir nunca a nuestra bodega. Y la mejor forma de enseñarles nuestro mundo es a través de Internet.