Madrid desmiente «categóricamente» que se esté negociando una prórroga con Ence
AROUSA
«El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, ante la falsedad de las afirmaciones difundidas que aseguran que negocia una prórroga con Ence, se ve en la obligación de desmentir, de forma categórica, las informaciones publicadas». Se puede decir más alto, pero no más claro. El departamento que dirige en Madrid la gallega Elena Espinosa salió ayer al paso de la afirmación del PP sobre supuestos contactos entre la empresa y el Gobierno central para prorrogar la permanencia de Ence en Lourizán más allá del 2018.
A través de un comunicado, el ministerio califica el anuncio del PP local como «una invención sin fundamento» y asegura que «difundir falsas informaciones sin fuentes» es algo «totalmente reprobable y carente de toda ética».
Para insistir en la «falsedad» de dichos contactos, Medio Ambiente también recuerda que «al amparo de la ley de Costas no es posible otorgar una prórroga de la concesión [de Ence en Lourizán] al tratarse de usos contrarios a lo dispuesto en la norma».
Ironía
La nota difundida ayer desde el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino no está exenta de cierta ironía hacia el Partido Popular, ya que agradece que «al menos en este caso defiendan el dominio público terrestre aquellos que continuamente lo cuestionan».
El contundente desmentido ministerial fue recibido con cierto regocijo en el grupo municipal socialista. Su portavoz, Teresa Casal se apresuró a afirmar que el comunicado «deixa en ridículo» al PP local, que fue el que difundió el pasado martes la «constancia» de que existen esos contactos entre Ence y el Ministerio. «A credibilidade do PP e dos seus concelleiros -indicó la teniente de alcalde- está xa baixo mínimos e agora quedan como manipuladores que non dubidan en inventarse contos».
Para Teresa Casal, la moción que defenderá el PP en el pleno municipal de mañana para exigir al Gobierno central que «desestime cualquier petición de Ence para prolongar su permanencia en Lourizán» se ha convertido, tras el comunicado de Medio Ambiente, «en papel mollado».