Vivir la procesión desde dentro

AROUSA

Padre e hijo se han puesto durante esta Semana Santa por vez primera de manera conjunta los hábitos de la Cofradía del Espíritu Santo

04 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Para Rafael Landín y su hijo Miguel esta que termina ha sido una Semana Santa especial. El primero ha vuelto a participar en las procesiones de Pontevedra después de seis años, los que han pasado desde que nació su hijo y dejó de estar en primera línea de esta celebración. Y para Miguel este ha sido su debut como cofrade, junto a su padre.

Ambos se han puesto los hábitos (grana y blanco) de la Cofradía del Espíritu Santo, la que Rafael, como trabajador del Museo y guía en las Ruinas de Santo Domingo, conoce ahora más de cerca, ya que tiene su base de operaciones en esta sede de la entidad provincial. «Durante diecisiete años -explica el padre- estuve en la Cofradía del Silencio, pero cuando nació Miguel empecé a dejar de ir, aunque seguía viendo las procesiones desde fuera. Ahora que él ya puede ir, me apetecía que conociera esta tradición, que participase algo más en la Semana Santa, que no solo son vacaciones, y que la viva un poco. Y me decidí por la Cofradía del Espíritu Santo porque tiene mucha relación con el Museo. La fundó Filgueira Valverde y preparan todo en las Ruinas, que es como mi segunda casa, porque trabajo casi siempre allí».

Antes de la procesión del Jueves Santo, la primera para esta cofradía y en la que porta el paso del Ecce Homo -también participa en la del Viernes Santo con la Santa Cruz-, Miguel aseguraba que no estaba nada nervioso y que le apetecía «muchísimo» desfilar en compañía de su padre.

«Lo único que le preocupa -subrayaba su padre- es cansarse en el recorrido. Ahora quiero que conozca esta tradición, pero luego en el futuro que él decida si quiere continuar con la cofradía». El pequeño no descarta en este sentido que en futuro pueda pertenecer «a la banda de tambores» de la hermandad, siempre mejor que tocar la trompeta. Menos ganas le tiene a la idea de ponerse de mayor un capirote para la procesión: «Tiene que dar calor».

Rafael destaca el buen momento que vive la Semana Santa pontevedresa, «que tiene su propia identidad». «Conozco otras, pero me encanta esta -admite- y es cierto que la vivo como ninguna». Entre las celebraciones foráneas que más le han impactado destaca especialmente la bajada del Cristo por parte de la Legión en Málaga, «que la verdad pone la carne de gallina, incluso para gente que no cree, y es que en Andalucía esto se vive de otra forma diferente». Le gustó igualmente la de Sevilla, y en Galicia le impactó la Semana Santa de Viveiro.

En la de la ciudad del Lérez, hay una procesión que le emociona, la del Viernes Santo, «porque es cuando realmente se conmemora la muerte de Jesús». Y destaca que la Semana Santa no solo impacta a la gente de Pontevedra «sino también a la de fuera, que siempre comenta que no se esperaba algo así», explica Landín.

Este año, la coordinadora de la Semana Santa presentó como aliciente un vídeo sobre sus seiscientos años de historia, un trabajo que a Rafael le ha encantado. Destaca en este sentido que en este momento es quizás cuando más cofradías penitenciales hay en Pontevedra «y lo que hace falta es más colaboración por parte de las instituciones». «Si fuera declarada de interés turístico -apunta este cofrade- podría optar a subvenciones se promocionaría mucho más».