Esteban Paz acusa a la Xunta de «ningunear» al sector mejillonero El fondeo de una plataforma en Ribeira desata las críticas de la organización
27 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?esde el pasado lunes, una batea experimental está fondeada en uno de los polígonos de Ribeira. La ha colocado la empresa Tecniriamar, que ha logrado una concesión de la Xunta para probar en aguas de la ría un prototipo de mejillonera que presenta, como gran novedad, la mecanización -a través de un sistema de raíles- del movimiento de las cuerdas. La instalación de esa batea desató la preocupación entre los mejilloneros gallegos: las concesiones experimentales, dicen, suelen servir para dar entrada por la puerta de atrás a nuevos productores. Parecía que esos temores habían quedado solventados el pasado día 15, en una reunión celebrada en el edificio del Mexillón de Galicia. Pero no ha sido así. Tras conocer la noticia del fondeo de la nueva mejillonera, el presidente de Opmega, Esteban Paz, salía a la palestra para criticar con dureza a Pesca. Desde la consellería, dice Paz Mariño, no se hace más que «ningunear al sector». Opmega, reconoce su presidente, era una de las organizaciones que fueron invitadas a la reunión que hace un par de semanas se celebró en Vilagarcía. Sin embargo, nadie acudió a ese encuentro en representación de la central. Tampoco estuvo en aquella mesa de trabajo ningún representante de Arousa Norte. «Teníamos nuestras razones para no acudir a esa cita», asegura Esteban Paz. Y empieza un relato de hechos que arranca el 5 de febrero del 2007, cuando las dos organizaciones solicitaron una entrevista con Carmen Gallego para abordar «diversas cuestiones, entre ellas la colocación de esta batea». Sin embargo, y pese a que se pidió que a ese encuentro se le diese un «carácter urgente», desde Santiago aún no se ha contestado a su solicitud. «Se nos ignora y después se organiza la reunión en el consello para abordar esa cuestión y para lograr que una parte del sector le saque las castañas del fuego», señala el presidente de Opmega. Ni la central ni Arousa Norte quisieron entrar en ese juego, y por eso no acudieron a la cita. Una cita en la que se establecieron una serie de condiciones para la instalación de la batea. Unas condiciones, recuerdan desde Opmega, que la empresa aceptó porque quiso, ya que al haber obtenido previamente la autorización de Pesca podría haber hecho oídos sordos a las exigencias de los mejilloneros. «El actual gobierno, antes de serlo, prometió que no se iban a colocar más bateas experimentales en las rías. Ya hay dos. En la reunión del otro día, el representante de la Xunta dijo que en próximas ocasiones consultará con el sector. Pero nos preguntamos quién es para la Xunta el sector. Porque parece que sólo hablan con unos pocos». Esos pocos a los que apunta Esteban Paz son el Consello Regulador y organizaciones como Agame: la única representación del sector que el día 15 acudió a la reunión para debatir el fondeo de la batea. Condiciones En aquel encuentro se pactaron algunas de las condiciones que regirán el fondeo de la batea experimental. Se acordó, en primer lugar, que la batea permanecerá fondeada en el lugar que le ha sido concedido -en Ribeira- durante un plazo de tres meses. En ese tiempo se comprobará la resistencia de la mejillonera. Aunque, en principio, los representantes del sector aspiraban a que la plataforma estuviese cargada con piedra y no con bivalvo, finalmente se acordó que las cuerdas que se cuelguen serán de otros viveros en explotación, a fin de evitar un incremento en la producción. Pasados esos tres meses iniciales, la batea debería ser cambiada de sitio: las cuerdas serían reingresadas a sus bateas de origen, y el prototipo sustituiría a una batea ya existente en un polígono de los considerados de bajo rendimiento, asumiendo las cuerdas que de ella pendiesen.