«El hostelero tiene que dar valor a su trabajo»

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

ENTREVISTA | Eva Piñón

12 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?e trata, probablemente, del proyecto más tangible y ambicioso que se ha puesto en marcha dentro del Plan de Dinamización Turística de O Salnés. La primera piedra llegó con la creación, hace año y medio, del Observatorio Turístico. Ahora se abren las Jornadas Gastronómicas de O Salnés, una plataforma desde la que poner en valor un sector fundamental para la comarca. Desde su gerencia, Eva Piñón, explica las claves de un proceso que debe cambiar muchas cosas. -Los estudios del observatorio nos dicen que la gastronomía es el recurso más valorado por los visitantes. Y, a pesar de ello, a veces no tienen facilidad para conocerlo. Empezamos con Cocinas de O Salnés, que está funcionando. Y nos hemos fijado en ejemplos del País Vasco y Cataluña, donde están yendo muy bien. En las jornadas tendremos, por ejemplo, a los responsables La Boquería de Barcelona, que han hecho de un mercado un producto turístico. -Exacto. Hay un buen número de productos propios por explotar y que casi pasan desapercibidos, como la huerta de O Salnés. -En restauración, Cataluña y País Vasco son dos referentes que aportan un toque de sofisticación a sus cocinas. ¿Falta esa evolución en nuestros fogones? -Nuestra cocina se basa en un producto excelente, muy bueno. Lo que tendríamos que buscar es ese toque de calidad que quizás sólo tengan algunos de nuestros restaurantes. Es básica la formación y un modelo de aproximación a la calidad turística. No es incompatible cobrar un plato con que esté bien decorado, bien servido y esté bueno. Llevamos tres años pensando en este tipo de cosas y la idea es que sean asumidas por el consorcio de turismo y que sea el propio sector el que las lleve adelante. -La formación es fundamental. -El hostelero tiene que dar valor a su trabajo. Es preferible cobrar bien una mariscada con productos nuestros y un buen servicio, que cobrar treinta euros y acabar defraudando o bajando la calidad. No se trata de ir de saldo, lo bueno hay que pagarlo.