La familia Prego ha tenido que pleitear once años para demostrar que el estanque es suyo Un informe de Costas inició la polémica sobre la propiedad del entorno cambadés
17 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Las disputas entre Costas y la familia Prego por el entorno de A Seca comenzaron en el año 92. En aquel entonces, el Estado hizo público el deslinde marítimo terrestre de la ría de Arousa en el término municipal de Cambados. En él se recogía que la zona del estanque era una entrada natural del mar y que el molino se había construido sobre unos terrenos de dominio público. Poco sabía entonces esta Administración de la tenacidad de Miguel Prego y de que ese simple documento le iba a causar dolores de cabeza a más de un técnico durante once años. Cuando el Concello intentó expropiar el molino para que el Ministerio de Medio Ambiente pudiera construir el paseo marítimo de A Seca, Prego llevaba ya años presentando recursos contra el deslinde. Por eso nunca se conformó con los quince millones que, por aquel entonces, le ofrecía el alcalde, Santiago Tirado. Reclamaba una cantidad mayor porque, al fin y al cabo, decía ser el propietario de más de cien mil metros cuadrados de terreno. Y casi consigue convencer al regidor pero, en el último momento, apareció el mencionado informe. Pasaron los años y Costas siguió adelante con su proyecto. Construyó el paseo, recuperó el molino y, entonces, llegó la primera sentencia. La Audiencia Nacional anulaba el deslinde de la zona. ¿El motivo? Prego había presentado pruebas más que suficientes de que el estanque era una antigua salina construida por el hombre. Las pruebas Prego explicó que, hacía más de cuatrocientos años, su finca se había limado para destinarla a salinas, transformándose de esta forma en un estanque. Algo que confirmaron los informes periciales. Así, la sala considera que «la superficie se excavó hasta la piedra para obtener un espejo de agua y, al evaporarla obtener sal» y que «se trata de una obra de ingeniería para posibilitar la entrada del mar al terreno», explica la sentencia. Con todo esto, la Audiencia llegó a la conclusión de que la finca se hallaba completamente separada del mar y, por lo tanto, declaró «la nulidad del acto en cuanto se refiere a la inclusión en el dominio público de la finca de la parte demandante». Costas no se conformó con el veredicto y, poco después presentaba un recurso en el Supremo que tampoco consiguió llegar a buen puerto. Mientras tanto, se intentó terminar el paseo -al que todavía le falta un tramo- e inaugurar el molino -de lo que se desistió antes las amenazas de Prego-. Once años después las cosas están como al principio y sólo queda una solución: negociar.