El mercado de la capital arousana presentaba ayer una desoladora imagen en que la no se veían especies tan típicas de estas fechas como las cigalas o el camarón
23 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Una docena de pescantinas y otros tantos clientes. Este era el aspecto de la plaza vilagarciana en la mañana de ayer. Una imagen nada típica de estas fechas y, menos todavía, de la víspera de Nochebuena o de dos días antes de la comilona de Navidad. Unos eventos que, en esta ocasión, tendrán que conformarse con un centollo de Francia o un buey de Inglaterra. Las pescantinas más optimistas esperaban que la situación mejorase durante esta mañana. Pero también había quién no lo tenía tan claro, «porque a xente ten moito medo», explicaban. En el primer stand sólo se encuentran nécoras, de fuera, por supuesto. «Este año van más baratas porque como son de fuera», explica la vendedora. También atribuye el descenso en el precio al miedo de los vecinos por los efectos del chapapote. Para mañana espera tener cigala, a unos 48 euros el kilo, pero tampoco en este caso será gallega. En el segundo puesto encontramos ya almeja, que en esta ocasión parece ser la única que sí ha subido el precio. Hasta 30 euros se pueden llegar a pagar por la más grande. Pero la pescantina tampoco está muy contenta con la situación, «la gente tiene mucho miedo, como cuando pasó lo de las vacas locas», afirma. «Nin hai ventas, nin hai xente para nada», critica el tercer interrogado mientras intenta explicarle a una clienta la diferencia de sabor entre un buey de Francia y uno de Inglaterra. «Todo el marisco de fuera sabe igual», señala. Por otro lado, afirma que la gente tiene muchos miedo y que, aunque la ría se abriera mañana, muy pocos se atreverían a comprar los productos. Otros se muestran también apenados porque, aunque el pescado es de fuera, hay piezas muy buenas que se están quedando sin vender. Y todo porque los arousanos están muy acostumbrados al peculiar sabor de sus centollos, nécoras y camarones.