Pesca dice que las probabilidades de que el hidrocarburo se extienda al sur de Fisterra son escasas, pero existen. Factores como las corrientes de costa serán fundamentales
28 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El discurso analgésico que la Administración venía manteniendo sobre la probabilidad de que la marea negra alcance las Rías Baixas se ha convertido, de un plumazo, en la constatación de que, efectivamente, es posible de que el fuel amenace seriamente zonas tan ricas como Arousa, Muros, Pontevedra o Vigo. De acuerdo con los propios técnicos, todos los modelos con los que trabaja la unidad de observación próxima de la mancha de fuel, centralizada en Vilaxoán desembocan en una misma conclusión: las once mil toneladas de fuelóleo que el Prestige derramó en el momento de hundirse chocarán con Galicia en un momento indeterminado a partir de este fin de semana. La Costa da Morte y las rías del norte se preparan ya para una segunda y devastadora marea negra. Pero, ¿sucederá lo mismo en el litoral sur? La unidad de observación reconoce que las posibilidades de que el hidrocarburo alcancen Arousa son escasas, pero existen. En cualquier caso, la incertidumbre impedía ayer un pronóstico mínimamente claro. Lo único que ahora se da por hecho es que las Rías Altas están condenadas a una nueva catástrofe. Se espera que la mancha bata contra Fisterra. Pero la trayectoria que pueda seguir hasta entonces, y a partir de entonces, es poco menos que un misterio. Hasta ahora, el principal factor que ha actuado sobre ella es el viento. Sin embargo, en cuanto el fuel alcance el talud continental, a unos 20 kilómetros de la costa, comenzarán a influir otras variables como las corrientes costeras o la propia rotación terrestre. La situación se resume en dos palabras escasamente tranquilizadoras: incertidumbre absoluta. Tanto es así, que ni siquiera los portugueses pueden considerarse completamente a salvo de la muerte del Prestige . Lo cierto es que las predicciones meteorológicas son las peores. El viento comenzó a cambiar ayer para acabar soplando hoy desde el noroeste, la dirección que atraerá la mancha hacia Galicia, con velocidades de hasta cuartenta kilómetros por hora. Habrá mar de fondo, y la altura de las olas alcanzará los cuatro metros. En definitiva, otro fin de semana de tensa espera. Y, sobre las predicciones, alguien dijo el otro día en Vilaxoán que el fuel flotaría siempre. Los fondos del Cantábrico ya están manchados.