La discoteca del bar Flora de Area, Viveiro, reabre tras 21 meses de covid
A MARIÑA
Este sábado ofrecerá un concierto de rock con aforo limitado a 81 personas
09 dic 2021 . Actualizado a las 12:44 h.Los amantes del ocio nocturno de A Mariña están de enhorabuena. Tras cerca de 21 meses cerrada por la pandemia del coronavirus, la discoteca del bar Flora, de Area, en Viveiro, ha reabierto sus puertas al público. Tras la actuación ofrecida por el trío Karma hace unos días, el espacio retomará la actividad este sábado, 11 de diciembre, con un concierto de dos bandas que versionan rock. Son Sintrom ni Son, de Fene, y Jin Tony’s Son Band, de As Pontes. Dos de los clásicos en los carteles del Rock in Flora, el certamen que antes del covid promovía el negocio.
El aforo de la discoteca estará limitado por ahora a 81 personas, puesto que la distancia de seguridad entre los asistentes es de 1,5 metros, según explica el propietario del Flora y responsable de la iniciativa, Aitor Losada Pereira. Para evitar que haya riesgos de contagio, el Flora ha modificado algunos aspectos de la discoteca. Según detalla Losada, las mesas altas han sustituido a los tradicionales sofás. «Son más higiénicas», abunda. También se han colocado numerosos dispensadores de gel hidroalcohólico y carteles informativos. Para acudir al concierto del sábado es necesario reservar previamente bien a través del número de teléfono del local, o bien en el propio Flora. El precio de las entradas oscila entre los 10 euros, con una consumición gratuita; y los 18, con tres consumiciones. Catorce euros cuesta el boleto que ofrece dos consumiciones. «Cuando reabrimos hubo ambiente, la gente está deseosa de poder salir un poco de la rutina y celebrar», agrega.
Aitor Losada, gerente: «Si las paredes del Flora hablaran, tendrían tanto que contar...»
Viveiro, finales de la década de los ochenta. En la ciudad del Landro funcionan todavía varias salas de fiestas o discotecas, como Seiramar, Las Sirenas o Verxeles, cuando Manolo, el padre de Aitor Losada, ya fallecido, se anima a ampliar el negocio hostelero fundado como restaurante por su madre, Flora, hace más de medio siglo. La discoteca del Flora se convierte de inmediato en un atractivo del ocio nocturno mariñano y prueba de ello es que han acabado en ella centenares de bodas. «Si las paredes del Flora hablaran, tendrían tanto que contar...», sonríe Aitor, el actual gerente de un espacio que tiene alrededor de 250 metros cuadrados de superficie. «Tenemos gente de un poco de más edad que otros negocios nocturnos», cuenta el hostelero. Señala que por ahora no han tenido problemas a la hora de que les presenten el certificado covid. Y apunta que cada vez son más los clientes que optan por desplazarse al negocio en taxi por seguridad para evitar, por ejemplo, los controles de alcoholemia.