Aquel verano del 68

Pablo Mosquera
Pablo Mosquera OPINIÓN

A MARIÑA

03 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cómo han pasado los años! Así canta nuestro amigo Sito Sedes. Mantiene la elegancia de aquellos vocalistas de hace cincuenta años. Cuando las orquestas tocaban de verdad. Cuando los bailes en salones y verbenas eran acontecimientos sociales para «conjugar el verbo amar».

Los estudiados. Una minoría selecta para la disposición y acceso a los equipamientos educativos. Aprovechábamos el largo y brillante veraneo en la costa más al norte del norte. Mientras nos bañábamos en la sinfonía que la naturaleza interpretaba por aquellas hermosas playas, una flota de boniteros estaban llenando sus bodegas para descargar en las lonjas-rulas el bonito del norte que daría trabajo a todas las conserveras. Esas fábricas de transformación que fueron industria para fomentadores y manos femeninas, tal como recoge el magnífico libro de Carlos Nuevo Cal y Vicente Míguez Salgueiro.

A 37 pesetas el kilo se habían subastado los 5.500 kilos que trajeron a puerto en agosto de 1968 la flota con base en San Ciprián. Por cierto que desde febrero se hacía lo imposible, tanto en Burela como en San Ciprián, para disponer de una fábrica de hielo. Pero la acumulación de boniteros, entre La Concha y el muelle de San Ciprián, constituía un espectáculo que era antesala para aquel dinero procedente de los «quiñones» y así cambiar la vida de nuestras parroquias.