Las estadísticas dicen que solo una tercera parte de las empresas familiares sobreviven a los seis primeros años de actividad, y muchas de ellas se enfrentan a la dificultad de integrar la propiedad, la familia y la propia empresa. El presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, la vicepresidenta segunda, Lara Méndez y el alcalde y diputado Melchor Roel, presentaron ayer en Viveiro a una veintena de empresarios mariñanos el programa piloto de sucesión en la empresa familiar, que sufraga íntegramente el organismo provincial y que tiene como objetivo afianzar las empresas familiares de la provincia.
Besteiro señaló que tan importante como las ayudas o subvenciones que reciben las empresas es la posibilidad de contar con asistencia técnica cualificada que permita a las pymes mejorar en la siguiente generación y evitar que el valor añadido generado no se pierda.
Por su parte, la mariñana Lara Méndez recordó el abandono que ha sufrido la comarca «inxustamente tratada polas administracións», y el potencial económico de A Mariña. Méndez apuntó la existencia de numerosas empresas en situación de afrontar la sucesión en régimen familiar, y la necesidad de evitar el fracaso de las mismas. «Porque tan importante como é crear emprego novo, é manter o que temos», dijo.
Unos 40.000 euros destina la Diputación a este programa del que se podrán beneficiar entre 10 y 15 empresarios mariñanos que durante ocho semanas y con los técnicos de la Fundación Crea podrán elaborar un protocolo de familiar y un plan de sucesión de su empresa. Parte de las sesiones son conjuntas, aunque también las habrá individuales, y la metodología implica que los empresarios que participen se involucren de forma activa al 100%, según explicó el coordinador del programa José Manuel Parga.
Parga subrayó que se trabajará buscando que «al final, los participantes tengan dos documentos vivos, aunque unos años después se puedan modificar, pero vivos».
Posteriormente, empresarios y políticos compartieron un distendido desayuno en los claustros del convento de San Francisco.
Hubo también anécdotas. Antes de empezar el acto, una ráfaga de viento tiró el cartel anunciador de las jornadas. Besteiro no dudó en ponerse a la faena de graparlo de nuevo. Después, en un paseo con el alcalde viveirense el presidente de la Diputación lucense tampoco dudó en tentar a los hados de la suerte y adquirir un billete de la ONCE en la principal calle comercial del casco histórico.