Elegancia, armonía, carácter... El baile deportivo demostró su excelente salud en la competición viveirense. Los participantes mariñanos alcanzaron las finales del torneo
17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?odos los bailarines de A Mariña y el Occidente astur, alumnos de la escuela viveirense Impetus-Arifrán, superaron eliminatorias y alcanzaron la final en su categoría y grupo. Dimas y Belinda Fernández compitieron por vez primera en la B (nacional) de latinos. Pablo Iglesias y Yolanda Gayoso quedaron segundos en la D. En la sección E se clasificaron Albano Arias y Lara Neira (ganadores en estándar y latinos), Jacobo García y Tania González (segundos), Manuel García y Carmen Villalba y Raúl Rodríguez y Luján Pico (terceros), Miguel Turrado y Marta Rodríguez (cuartos) y Wenceslao Pernas y Loli Cajigal (quintos). ?n la categoría F infantil, los niños Arael Arias y Karem Yáñez quedaron primeros. Nelsom Rábade y Judith Balsa llegaron al cuarto puesto. Siguiendo en la F, de otros grupos Miguel Ángel Vivero y Noelia Gómez subieron al primer lugar, Javier Rodríguez y Ana Joaquina Rodríguez quedaron terceros y Bruno y Nerea Bermúdez, quintos. Por último, en la categoría G fueron finalistas Graciano Riveira y Anabela Brito Carreira y, ya en la H, las parejas formadas por Fabián Fernández y Kelly Louzao y Luis Pulpeiro y María José Estua. ?l pabellón polideportivo de Viveiro abrió sus puertas a curiosos, aficionados, profesionales y gente, en general, amante del baile. A lo largo de la tarde, el ánimo a los participantes no faltó en ningún momento. Y el efecto de los aplausos fue doble: a algunos bailarines les sirvió para calmar los nervios. Para otros fue al contrario. Pero muchos de ellos miraban hacia el público buscando el calor de los familiares y los amigos antes del primer paso. ?el estándar al latino ?l campeonato viveirense siguió el esquema tradicional. Abrió el programa con la elegancia del baile estándar, cambiando al latino y la expresión sensual en la segunda parte. Las categorías nacionales despertaron la atención y el interés del público, no sólo por la perfeccionista y difícil ejecución de los movimientos de las coreografías de cada escuela, también por el vestuario que vistió de «glamour» a la cita viveirense.