Cinco carreteras para mirar por la ventanilla

Vistas espectaculares sin moverse del coche: recorremos las vías del norte de Galicia que te harán disfrutar

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Cinco carreteras para mirar por la ventanilla Vistas espectaculares sin moverse del coche: recorremos vías del norte de Galicia para disfrutar

Con cuidado si toca ir al volante o, casi mejor, ir de acompañante. Son carreteras en las que prácticamente es imposible no desviar la mirada hacia la ventanilla. La Voz recorre cinco de estas vías en la provincia de A Coruña. Aquí el único peaje es la corta distancia, porque dan ganas de que se conviertan en infinitas.

La andanza da inicio en la Costa da Morte, donde los recovecos de la costa son interminables. En Camariñas, evitando el asfalto, una pista de tierra y piedras une Santa Mariña y el Cabo Vilán. Antes de llegar al puerto del primer lugar, hay que tomar un desvío a la izquierda e ir en busca de la playa de O Trece. Una vez se acaba la arboleda, aparece el azul. Vale la pena ir con cuidado, además de por los baches, para saborear cada metro al borde del Atlántico. El arenal, con su duna rampante, va quedando atrás. «Es una carretera que hay que visitar: Mejor dejémosla sin asfaltar, sino esto se masifica pronto», decía Miguel desde el coche, con su pareja, Marta, que cree que «la gente se va lejos a buscar paraísos cuando los tenemos aquí». Las curvas van llevando hacia el Cementerio dos Ingleses y después por varias playas, hasta que el faro de Cabo Vilán se va haciendo más grande. El último tramo, con sensación de desfiladero, enlaza con el asfalto hasta llegar al edificio.

De camino al norte, conviene acercarse a otra vía de ensueño: la que lleva al cabo y la ermita de Santo Hadrián, en Malpica. Una vez se pasa la última zona de casas, por delante queda naturaleza virgen para disfrutar. No es extensa, pero es intensa. A la derecha, en dirección al santuario, sobran kilómetros de mar. Una vez se alcanza el punto final, un mirador ofrece una gran vista de las Illas Sisargas, que casi se alcanzan con la mano. No obstante, merece la pena ir un poco más arriba, para atisbar la mejor panorámica de las islas. «Por la carretera éramos nosotras solas, no había coches, y las vistas son increíbles. Lo mejor de todo es que puedes aparcar y comer en cualquier sitio. Es una maravilla, merece la pena», contaban Ana y Guadalupe, ambas madrileñas.  

Pistas de despegue

Otra que vía que va hacia un cabo, en este caso el Prior, está en Ferrol. Eso sí, el faro está bien, pero el secreto se encuentra en dirección a A Cova do Varadeiro. Allí, donde hay barcos marisqueros refugiados, acaba una carretera que a su izquierda va dejando varios miradores hacia el océano y las playas ferrolanas. El desvío se coge hacia la izquierda en la DP-3603, en dirección a Prior.

Mientras, en el mirador de O Paraño, al que se accede desde la playa de A Frouxeira, en Valdoviño, parte la llamada carretera de la costa hacia el arenal de Pantín. Un tramo, donde también escasean los coches, y que por momentos, por las largas rectas, parece una pista de despegue hacia el Atlántico. Son casi cuatro kilómetros de adrenalina visual.

Por último, también es una buena propuesta llegar hasta los acantilados de Vixía Herbeira y poner a andar el coche hacia Cariño. Es decir, por la vía menos habitual. Ahí también hay la sensación de ir hacia la nada, en un territorio de pura naturaleza. Así que, ¡al volante!

Sin asfaltar

De Santa Mariña a cabo Vilán

Desde el asfalto también hay buenas vistas, pero en realidad merece la pena ir, con cuidado, por la senda de tierra. Aunque parte de antes, es excepcional el tramo desde Santa Mariña a cabo Vilán, todo en Camariñas, que pasa por la playa de O Trece, con su gran duna; el Cementerio dos Ingleses y algún arenal más.

Hacia las Sisargas

En el cabo de Santo Hadrián, en Malpica

Más allá de Malpica, el cabo y la ermita de Santo Hadrián ofrecen la mejor vista de las Illas Sisargas. Para llegar hasta allí es preciso recorrer una carretera que deja a la derecha el océano.

En lo más alto

El otro lado de Vixía Herbeira

La carretera más desconocida hacia Vixía Herbeira es la que va desde Cariño. Partiendo de un lado o de otro, la panorámica está asegurada. Cerca está cabo Ortegal, imprescindible.

Con miradores

Una alternativa en el cabo Prior

Una variante del cabo Prior, en Ferrol, se convierte en una sucesión de miradores de ensueño. Además, al final del trayecto hay un regalo: A Cova do Varadeiro, entre acantilados.

Pura costa

Valdoviño a Pantín

Ya lo dice su nombre: carretera de la costa. Y no decepciona. Desde el mirador de O Paraño, cerca de la playa de A Frouxeira hasta la de Pantín, hay casi cuatro kilómetros de estrecho asfalto que dejan la boca abierta

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