Estas furgos están para comérselas

La revolución culinaria de las «food trucks», que tiene en Galicia uno de sus mayores exponentes, ya cuenta en la comunidad con su propio festival


Más allá de los perritos calientes y bagels que muchos se zampan cuando, de paseo por Manhattan, uno se tropieza con las rudimentarias furgonetas que ofrecen colesterol en dosis industriales, las food trucks no solo se han reinventado de un tiempo a esta parte, sino que se han convertido en una alternativa para todos los públicos a la hora de pasar una tarde de verano en familia. Llevan danzando por la comunidad unos meses, dándose cita en los mejores eventos musicales, pero para reivindicar la nueva parcela que la sociedad comienza a otorgarles dentro del panorama gastronómico, el próximo fin de semana se plantan en Portonovo con su propio festival. Estas furgonetas ya no son teloneras de nadie, al menos en Galicia.

El evento Parranda and Trucks cambia de destino tras haber hecho parada en las localidades coruñesas de Betanzos y Miño. «É unha pasada, aquí, si que si, o reclamo é a comida, e a xente disfruta moitísimo. A atmósfera que se crea e a decoración vintage fan deste festival algo único». Nelson Quinteiro, productor del evento, explica que Parranda and Trucks funciona al revés que una cita veraniega tradicional, ya que son la música y las actuaciones las que acompañan a los manjares que allí se ofrecen, que van desde comida mexicana, tailandesa o italiana a los dulces para aquellos que siempre dejan un hueco para el postre.

Como estos eventos que cada vez cogen más aire en Galicia están enfocados a un público familiar, propietarios de algunas de las once food trucks que se darán cita en el Salnés entre el viernes y el domingo explican que esta cita es una ocasión perfecta para ir con los más pequeños porque «es una manera de educarles el paladar. En este tipo de eventos pueden probar todo tipo de comidas, que además son sanas, y aprenden que hay más cosas que hamburguesas y bocadillos», explica Rodrigo García, de la empresa Campomayor, que se ha convertido en entidad ambulante gracias a un bus de los sesenta que crea expectación allá donde aparca.

Desde la granja Campomayor, en Palas de Rei, Rodrigo pensó que una forma de generar tráfico hacia los huevos, que de por sí «tienen poca marca», era llevarlos por España adelante en forma de ricos platos a bordo de una food truck. «Hacemos bocatas de huevo, hamburguesas gourmet con huevo y a veces tortilla», explica este empresario. Rodrigo y su socio decidieron emprender esta aventura aprovechando el tirón de estas furgonetas que, consideran, «están viviendo un bum, pero se estabilizarán en dos o tres años. La gente cree que es muy fácil llevar este tipo de negocios, pero es una vida muy sacrificada y la mayoría la están abandonando».

El punto dulce en las reuniones de food trucks lo pone Madalenasdecolores. Juan Méndez, su fundador, circula con su Citroen HY de 1967 haciendo realidad los sueños de los niños de manera tradicional y saludable. Pero también los de los mayores. «Hacemos repostería creativa y americana: desde tarta de zanahoria a red velvet, pasando por gofres artesanales». Méndez y su hermana, que tienen una tienda física de dulces en Gijón, también querían hacer algo diferente y se animaron a probar, volante y ruedas mediante. No les está yendo nada mal y, al contrario de lo que creen que harán muchos, no piensan, de momento, en tirar la toalla.

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